lunes, 3 de noviembre de 2008

JOVENES EN 1999. OTRO LADRILLO EN LA PARED

Pàgina 12 jueves 18 de marzo de 1999

RETRATO DE LOS JOVENES ARGENTINOS SEGUN UNA NUEVA INVESTIGACION
Entre pesimistas y desconfiados

Les interesa cada vez menos la política, creen que la sociedad no los protege, desconfían del Gobierno, la Justicia y la policía. Entre ellos la desocupación avanza. Así son hoy los jóvenes, según un estudio del Instituto Demoskopia.


La búsqueda de trabajo, una actividad cotidiana entre los jóvenes, principal blanco de la desocupación.
El 23 por ciento de los jóvenes desocupados dice “confiar menos en sí mismo.”

Por Pedro Lipcovich

t.gif (862 bytes) La política les interesa cada vez menos. Pocos se sienten representados por los partidos existentes. La mayoría piensa que la sociedad no los protege ni los respeta ni se compromete con ellos. Son los jóvenes argentinos, según una encuesta que se dio a conocer ayer. Ante la desocupación se deprimen menos que los mayores, pero se ponen más agresivos; sin embargo, sólo una minoría se refugia en el alcohol u otras drogas. La mayoría de los jóvenes creen que, a futuro, el país empeorará, y se dedican sobre todo a sus proyectos personales. Admiten, más que hace unos años, que la educación es la llave de sus oportunidades laborales, pero descreen del sistema educativo argentino. Desconfían más que nunca del Gobierno, de los jueces y de la policía. Reprueban a los empresarios, pero, entre los que tienen trabajo, la relación con los jefes mejoró.
La encuesta fue efectuada por el Instituto Demoskopia por encargo del Deutsche Bank; abarcó a 1000 jóvenes de 14 a 24 años y 1000 adultos de 25 o más, con muestras probabilísticas según sexo, edad, ocupación y nivel económico. El relevamiento se efectuó en octubre del año pasado.
Preguntados por su ubicación política en una escala de la extrema izquierda a la extrema derecha, el 30 por ciento se ubicó en el centro, en comparación con un 22,1 por ciento en 1992. En el resto se registra “una leve inclinación hacia la izquierda, en comparación con seis años atrás”. Pero Hartmut Hentschel, titular de Demoskopia, aclaró a este diario que “sólo el 10 por ciento se describe como ‘progresista’ y muchos más se inclinan a mantener el orden y las normas, actitudes que habitualmente se vinculan con posiciones conservadoras”.
Sólo un 19 por ciento de los jóvenes tiene “una posición política firme”, contra un 30 por ciento en el ‘92. Apenas el 13 por ciento se identifica con un partido político; un 78 por ciento “no diría eso”. Por lo demás, el 64 por ciento de los adultos tampoco encuentra un partido con el que identificarse.
Lo que creció entre los jóvenes es el propósito de una “acción social de ayuda al necesitado”: el 31 por ciento lo incluye entre sus metas, contra el 16 por ciento en 1992. Pero son proyectos despolitizados, que “no tienen en vista ni a la sociedad en su conjunto ni al Estado”.
La mayoría de los jóvenes atribuye a la sociedad argentina “desigualdad de oportunidades”, “falta de respeto” y “falta de compromiso” (ver cuadro). En cuanto a la corrupción, casi un 30 por ciento adhirió a la fórmula de que “hay que amoldarse a ella si se quiere sobrevivir”. Los jóvenes muestran creciente desconfianza hacia el Gobierno, la policía, los jueces y las Fuerzas Armadas; en la Iglesia confían más (ver cuadro).
Sólo el 22 por ciento tiene “mucho” o “bastante” interés en la política; era el 32 por ciento en 1992. Aumentó “significativamente la cantidad de jóvenes a los cuales no les interesa para nada la política”: de un 25 por ciento en el ‘92 pasaron al 35 por ciento. Los jóvenes con poco o ningún interés en la política totalizan casi el 80 por ciento. Un 16 por ciento afirma que “participa” de alguna manera como ciudadano; un 50 por ciento “participaría, pero no lo hace” y un 34 por ciento “no participa ni participaría”.
Un 43 por ciento de los jóvenes encuestados trabaja. De ellos, el 77 por ciento lo hace en relación de dependencia. “La franja que trabaja disminuyó en 13 puntos”, ya que “la desocupación aumentó fuertemente entre los jóvenes”. De los que trabajan, un 30 por ciento lo hace más de ocho horas diarias, igual que el 47 por ciento de los adultos económicamente activos: “Esto muestra que, en la Argentina, la semana de 40 horas aún es un deseo que no concuerda con la realidad”.
Un 45 por ciento de los jóvenes encuestados gana menos de 500 pesos por mes (entre los adultos, el 21 por ciento). Un 26 por ciento gana de 500 a 600 (11 por ciento en los adultos). Esta pobreza “dificulta la independización y realización de proyectos propios como formar un nuevogrupo familiar”. Y las chicas ganan menos: el 85 por ciento no supera los 600 pesos, como el 70 por ciento de los muchachos.
Un 73 por ciento de los jóvenes no confía en los empresarios, contra el 59 por ciento en 1992. “Si se toma en cuenta que un 72 por ciento de los adultos se muestra igualmente desconfiado, el porcentaje refleja más bien el clima de opinión en la sociedad”.
En cambio, la relación con los jefes mejoró: sólo el 12 por ciento de los jóvenes describió a su jefe como “antipático”, contra el 19 por ciento en 1992. “De igual manera disminuyeron otros atributos negativos como ‘autoritario’, ‘injusto’, ‘arbitrario’.” Para los investigadores, “aparentemente en los últimos años hubo cambios significativos en las empresas tanto a nivel profesional como personal”.
En el 27 por ciento de los hogares de estos jóvenes viven una o más personas desocupadas. “Lo que no confirma el estudio es que la desocupación sea un camino hacia el alcoholismo o la drogadicción. Sólo un 2,5 por ciento de los jóvenes desocupados consume más alcohol y un 1 por ciento comenzó a consumir drogas”. Ante la falta de trabajo, el 20 por ciento confiesa que “se comporta más agresivamente que antes”; sólo el 2,3 de los adultos tiene esa reacción. El 23 por ciento de estos jóvenes “confía menos en sí mismo, tiene problemas de autoestima”, contra el 37 por ciento de los adultos. Y el 9,1 por ciento “piensa que nadie lo quiere”, mientras que el 11 por ciento de los adultos sin trabajo se atormentan así.
El 42 por ciento de los jóvenes ve a la Argentina, en el futuro, “con un sistema educativo desconectado de la realidad”; sólo el 39 por ciento lo juzgaba así en 1992. Y el 83 por ciento entiende que “tener mejores oportunidades laborales” es una razón para estudiar; en 1992 lo reconocía así el 66 por ciento.
El 70 por ciento de los jóvenes percibe un grado “alto o muy alto” de violencia en la sociedad y el 51 por ciento siente que en el futuro “la Argentina será un país violento”.

“Horrorosa”
Por P.L.

“En nuestra investigación, los jóvenes presentan una descripción horrorosa de la sociedad –dijo a este diario Hartmut Hentschel, titular de Demoskopia–: la valoración positiva de instituciones como la policía o el Poder Judicial no supera el 5 o el 10 por ciento. En Alemania, el 48 por ciento de los jóvenes confían en los jueces y el 43 por ciento en la policía.”
Hentschel advierte también que “cuando se les preguntó si el sistema democrático es el mejor para la Argentina o creen que hay otro sistema mejor, sólo el 68 por ciento de los jóvenes eligieron la democracia; en 1992, lo había hecho el 82 por ciento. El porcentaje de los que eligen decididamente otro sistema subió de 7 a 15”. Es que “a largo plazo, la desconfianza en las instituciones afecta la convicción democrática”.

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