martes, 20 de enero de 2009

LUIS ALPOSTA. POESÍA. LUNFARDO

POEMA NÚMERO DOS ( EL JUBILADO)

Fue un viento de vigilia el que lo trajo.
Quedó varado en un rincón del feca.
Le habían afanado hasta la bronca.
Lo habían revoleado y salió ceca.

¡Cómo no habría de quedar pagando
en actitud entre siniestra y mansa,
si después de yugar toda una vida
acabó por morfarse la esperanza!

Ya no tiene ilusiones que ponerse.
Su fe la desinflaron de un plumazo
y hoy anda con lo puesto -su esqueleto-,
llevando una cacho'e nada bajo el brazo.


SONETO A UN MALEVO QUE NO LEYO A BORGES


No recibió la herencia del cuchillo
y con la droga reemplazó el coraje.
Se enroló en el moderno malevaje
de inconcientes con dedo en el gatillo.

Lo trataba a su padre de "masoca"
porque supo ser siempre un laburante,
mientras el era solo un delirante
que pensaba en tener "la mosca loca"

Pero un mal dia se escurrió la suerte
y boca abajo lo escracho la muerte
vestido de polera y metralleta.

Es la historia de siempre, se me antoja.
Que al que cruza el destino con luz roja
no le falta quien le haga la boleta


EL PIRO


Ansias de raje y evasión postrera
y al mismo tiempo de quedarse en casa.

Tu vida es dura, por demás fulera,
y a nadie importa lo que a vos te pasa.

Hoy se te van, pendientes de una espera,
los años de una vida que te pesa.
Al suicidio conciente hacés la pera
aguardando tal vez una sorpresa.

Pero un día, quizás en la oficina,
sin darte cuenta de que ya estás harto,
quedándote en la boca una aspirina
te piantarás del todo en un infarto.



SONETO CON BRONCA



Veo un país con palidez de anemia
en manos de malandras y de giles.
Y en él veo también otros perfiles
haciendo alarde de la esquizofrenia.

Veo un país con hombres agotados
donde el que no labura es el que grita.
Un país que tan solo habla de guita,
de ministros de turno y negociados.

Veo un país de "prodes" y quinielas,
de inútiles discursos y novelas.
Un país que es conciente de su hastío.

Y es por eso que hoy ando rechiflado.
Yo te hablé de un país que está pinchado,
y ese pobre país - viejo- es el mío.


Luis Alposta