miércoles, 4 de marzo de 2009

PEQUEÑA HISTORIA EN SALUD MENTAL

Hoy tengo ganas de hablar de salud, de salud mental. 
Siempre me refiero a los "daños colaterales" del sistema: a los locos; a los chicos; a los mas vulnerables; a la educación, pero hoy quisiera hacer historia. Allá por el año 86, se generó un proyecto de formación en salud mental - que intentaba poner el énfasis en la prevención, se partía de la salud, de la prevención, para llegar a la enfermedad y el último recurso era la rehabilitación, el último recurso era el manicomio - El proyecto llamado R.I.S.A.M ( residencia interdisciplinaria en salud mental) era gestionado desde la Dirección Nacional de Salud Mental por Vicente Galli, psiquiatra y psicoanalista, había sido discípulo de Mauricio Goldenberg en "el Lanús" y sobre los lineamientos del plan Goldenberg y con la democracia recién estrenada- después de los años oscuros de la dictadura en donde los miembros de los servicios de salud mental fueron perseguidos y la historia suspendida - un grupo formado por terapistas ocupacionales, médicos/as, enfermeros/as, psicólogos/as, trabajadores/as sociales, fuimos "puestos a prueba" a ensayo y error. 
Se trataba de descentralizar la salud mental, sacarla de los manicomios, para eso los residentes de la RISAM no teníamos lugar de inserción, supuestamente pertenecíamos a la vieja residencia del Hospital Borda, pero en la práctica teníamos que hacernos un lugar en los servicios.  La práctica cotidiana nos iba dando la experiencia en un proyecto que, fue sumamente movilizador y nos dejó experiencias importantísimas, y frustraciones enormes. No había historia, el lugar debía construirse, nuestra residencia era una utopía, creo que de alguna manera los grupos que transitamos por la RISAM que fueron 4 camadas, fuimos un emblema de la salud mental en nuestro país, sin historia, sin proyectos y con una dispersión de la enorme experiencia que adquirimos desde lo individual.
Cuando en el año 89, cambió el gobierno, se hizo cargo de la Dirección Nacional de Salud Mental Angel Fiasché, y la RISAM retornó al manicomio convertida nuevamente en residencia tradicional, sin una evaluación oficial de su tránsito. 

En el camino se han perdido recursos, experiencia, y la salud mental volvió a los hospicios.
 

En ese corto lapso se intentó retomar un proyecto, el del viejo Lanús, que había quedado en la historia, como en la historia quedó la Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental.
 

Los individuos que formamos parte de ese proyecto no enriquecimos con la experiencia, desde lo individual, repito, algunos pocos continuaron en contacto por afinidades personales, más que por la posibilidad del armado de un proyecto común.
 

Me pregunto insistentemente si ese otro proyecto, el de la dictadura, que nos quebró la historia, no habrá dejado una impronta demasiado profunda en nuestra posibilidad o dificultad para justamente historizar.

5 comentarios:

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola amiga:

Siempre queda la impronta. Pero hay que empezar a superar generando para ello contradicciones. Siempre digo que, como diría Engels, "de la contradicción surge el desarrollo". Contradicciones y alternativas. Alternativas visualizables.

Recibe un muy fuerte abrazote amiga.

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola amiga:

Perdona que no comentara en los dos anteriores post, pero es que creía tenerte agregada a mi lista de blog y se me pasó hacerlo; con lo cual cuando subías post no aparecía la nueva entrada en mi página. Ya está todo arreglado, cada vez que subas post nuevo me será comunicado por esta opción que blogspot nos permite.

Recibe un muy fuerte abrazote amiga.

Ana dijo...

Hola Javier! Acuerdo con vos, se va creciendo con los conflictos, solucionándolos, somos una sociedad todavía muy joven, creo, y nuestra posición geo-política no es la mas privilegiada, pero me imagino que con los años y las sucesivas generaciones de Argentinos-Argentinos iremos creciendo, tomando forma amalgamándonos, así lo espero. Hay un artículo muy bueno de un italiano, que fue , si mi memoria no me engaña, ministro de educación, que nos llama europeos sin Europa...todavía somos eso, lo explicaba a un compatriota tuyo, ni Europeos ni Argentinos, estamos en algún lugar imaginario indefinido, tenemos todo el lastre de la inmigración encima, que también nos dificulta, pero con el tiempo y el ejercicio de la democracia y la ciudadanía sobre todo iremos pudiendo.
No te preocupes, gracias me divierte mucho tu blog, asi que te visito asiduamente.
Recibe un fuerte abrazo

Ricardo Musso dijo...

Hola Ana!

Tenía muchas ganas de visitarte y dejarte mi comentario a este post…,que se las trae!.

En principio expresarte mi solidaridad por los años que te tocaron vivir durante tu formación. Fue difícil para los que se “bancaron” el proceso, para los que decidieron optar por el exterior para salvar sus vidas, y para lo que tomamos una cercana distancia de de ese riesgo!.

Mi experiencia de la década de los 70 fue muy enriquecedora y a la vez frustrante.
Enriquecedora por el aprendizaje que me dejó, y frustrante, no por considerar utópicas las aspiraciones (mías y de miles) de una sociedad más justa, ya que desde hace años conocía la historia de esa palabra que Tomas Moro dio a la isla que en su libro describió detalladamente regida por normas sociales muy ponderables, pero que paradójicamente, el término mismo, en griego, alude a un lugar que no existe. Por ende, nunca corrí detrás de utopías; frustrado simplemente porque analicé mal el contexto y momento histórico en que se pretendieron esos cambios.
En el 75 debí abandonar mi carrera universitaria para terminarla en el 82 casi en las puertas de la democracia.
Desde fines de ese año me integre al hospital local de mi ciudad donde trabajé hasta el 94 en que por problemas de salud me retiré.

Durante esos años, en el hospital, conformamos distintos equipos interdisciplinarios para el tratamiento de disímiles problemáticas: alcoholismo, problemas del embarazo y el parto, familias con hijos discapacitados, conflictos de violencia familiar, y otras, bajo la estrategia que en los comienzos de los 70 habían implementado los Dres. Aldo Neri y Olga Moreno, sanitarístas de prestigio, y que era lo que se conocía como Atención Primaria de la Salud.

Le dimos por nombre a esa actividad psico-social ATENCIÓN PRIMARIA EN SALUD MENTAL, y anduvimos por distintos puntos del país dando charlas sobre el tema.
Personalmente recuerdo haberlas dado en el hospital Borda cuando la época de Vicente Galli, en la Universidad de Belgrano y en la del litoral (Rosario), y cuanta jornada o congreso se me “ponía a tiro”.

La estrategia, que no era otra que el trabajo interdisciplinario con todos los eslabones de la cadena de la Atención Primaria de la Salud: extensión de cobertura, detección precoz, derribamiento y tratamiento oportuno, para evitar el daño, o las secuelas de éste, y era novedad en distintos estratos profesionales.

Con el tiempo me fui cuestionando esa modalidad de trabajo, por un lado, por darme cuenta de la imposibilidad de hacer un seguimiento y evaluación epidemiológica de los resultados, y por otro, verme que en muchas oportunidades “hacía cargo” a las familias de problemáticas que merecían otro tipo de contención, quizás más especializada, pero que por los déficit del estado para hacerse responsable de esas funciones, tapábamos nosotros esos huecos “psicopateándo” a los grupos familiares, sintiéndome además con ello un “tonto útil” al sistema.

Disculpame, voy a terminar acá por falta de tiempo.
Mañana me gustaría continuar comentándote algunas otras cosas.

Un abrazo.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Bueno, quería terminar mi comentario de ayer.

Pero para no extenderme demasiado, solo quería mencionarte que, detrás de lo que pensábamos que eran medidas progresistas, en las década de los 80, con el inicio de la democracia, en muchos ámbitos institucionales públicos de la sociedad, empezamos a asumir compromisos, e implementar estrategias, que lo único que conseguía era TAPAR los agujeros que el estado comenzó a dejar vacíos de responsabilidad.

Esto sucedió en la Educación, en la Salud, con los comedores barriales para paliar el hambre de los desocupados, y varios otros ejemplos.

¿Solidaridad, o estupidez?.

Si hubo plata para la “timba financiera”; para importar todo por $2.-; si (supuestamente) ingresó plata al país privatizando hasta el derecho al “estornudo”; si se ahorro dinero cerrando hasta 100.000 km de rutas ferroviarias…, por ejemplo, ¿por qué no había guita para que el Estado cubriera esas necesidades que el mismo sistema generó, y permitió a los trabajadores de esas áreas ocuparse de lo que se debían ocupar?

Un abrazo.
Rik