viernes, 26 de junio de 2009

VIDA DE PERROS





Para dar un ejemplo harto común y cotidiano: caminaba ayer por el microcentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con aproximadamente 3º de temperatura.
Pude observar, una vez más, gente durmiendo en la calle, descalza, vestida con harapos y apenas tapada con lo que habrán sido, algún día, frazadas viejas. Nada nuevo estoy contando, y ahí está la cuestión, esto que describo lo ve y lo sabe todo el mundo: los funcionarios que por allí caminan – me imagino- ; los políticos en campaña que dicen – algunos con un poco de suerte – que han hecho mucho y falta mucho por hacer- ; los ciudadanos, que por ser tan repetida la imágen, se nos vuelve "normal", la norma.

Yo me pregunto ¿ Qué hace falta para que no haya gente - seres humanos aclaro - durmiendo en la calle semidesnudo/as en pleno invierno con 0º al día de hoy? ¿ Qué será necesario para que esa gente sea vista, registrada por quienes por allí caminan?¿Habrán – quienes manejan las economías del país – visto que esa gente tirada en el piso, en las veredas de la Ciudad de Buenos Aires, están allí por necesidad y no por excentricidad?

Nos guste verlo o no nos guste, miles de personas, con-ciudadanos, carecen de lo indispensable. En invierno cuando las temperaturas descienden, el nivel de sufrimiento y de riesgo para quienes viven en condiciones extremas de vivienda y de alimentación, empeora notablemente.

Es lamentabilísimo que haya quien se acostumbre a ese estado de cosas. Que ese panorama pase a ser parte de las curiosidades del microcentro porteño. Es lamentable que ya pocos los miremos, que no bajemos la ventanilla de los autos cuando se acercan a pedir algo.

Días pasados, ante el sobresalto que le produjo un señor que pedía en la calle a una señora que conducía su automóvil- y que no solo no bajó la ventanilla para responder al señor, sino que además empezó a proferir palabras incomprensibles, por la ventanilla cerrada. Observé desde mi auto que estaba ubicado a su lado, gestos extraños por parte de la señora - el señor en cuestión se colocó delante del auto , puso su espalda apuntando a la señora y se bajó los pantalones. Ante mis carcajadas el señor – que imagino esperaba alguna respuesta del público - se acercó y me explicó su bronca ante la actitud de la señora: “-¿ Tanto miedo tienen?-” me preguntó.

¿Tanto miedo tienen, me pregunto y pregunto? Sí, tanto miedo tienen. ¿ De qué?


Yo vivo en una ciudad….yo vivo también cerquita de esta ciudad, circulo por sus calles y a lo mejor peco de boluda, es probable, pero no me dan miedo los semejantes que se me acercan, y si están vestidos de harapos me dan menos miedo; me dan bronca; me dan lástima, pero no miedo. Simultáneamente veo señoras y señores paseando sus perritos a quienes alimentan con mejunjes especiales que cuestan realmente caros, para que el perrito en cuestión tenga una alimentación equilibrada. Eso me da directamente bronca; no contra los perritos ni siquiera con sus dueños, pero me da bronca.

Me enseñó papá el amor por los animales, los perros más específicamente. He cuidado a mis perros y cuido la perra que tengo. Pero me enseñó, sobre todo el viejo, la protección - o su intento - a lo que uno supone más vulnerable, los chicos y los viejos por ejemplo:


“La inexistencia de estadísticas que proporcionen datos acerca de la desnutrición en nuestro país, nos lleva a la necesidad de referirnos a indicadores indirectos tales como : necesidades básicas insatisfechas, mortalidad infantil, etc. Casi trece millones de argentinos, un tercio de la población son niños y adolescentes; 1 de cada 7 niños nace de madres menores de 20 años. La mitad de los niños y adolescentes, viven en hogares que son considerados pobres. Una de cada cuatro familias es considerada pobre; pero si solo tomamos en cuenta los hogares con niños, entonces la mitad de ellos se consideran pobres. Podemos inferir de estos datos que la infancia ocupa proporcionalmente un espacio de mayores privaciones que el promedio de la sociedad.” Redsolidaria.org

Soy tan boluda que me detengo normalmente a hablar con los pibes que limpian vidrios en los semáforos o con las mujeres que están con sus hijos en la calles paquetas donde los que podemos comprar, compramos.

Y lo que es peor mi padre de 86, es tan pero tan boludo, que cada vez que entra al supermercado hace 2 compras: “Una para él y otra para los “clientes” que tiene afuera”, a su decir.

Ayer caminando con él, haciendo unos trámites, por el microcentro vi que el viejo se quedaba, me llamó la atención, porque camina más rápidamente que yo habitualmente: - ”¿ Estás cansado”? - le pregunté -“ No, estoy mirando a esta gente, Nadie los ve, che ¿Te diste cuenta?”-

Si viejo, me di cuenta.

viernes, 19 de junio de 2009

LA ANARQUISTA Y LA OTRA.

El invierno, la realidad más real, o lo que sea, me han conducido por un camino simpático: una cierta confusión en las escasas neuronas sobrevivientes, que sin orden ni concierto emiten señales. Tan disociadas están las pobres después de tanta picana eléctrica, que ni el arreglo compulsivo de mi jardín las ha podido compaginar. Dentro de mi confusión, que a estas alturas, sospecho tiene mas que ver con una especie de suspensión que con otra cosa, recurro por costumbre a los clásicos.
En mi oscuridad aparece Heráclito: "No entienden cómo divergiendo concuerda consigo mismo; armonía contrapuesta como la del arco y la lira". Algo así siento, es bonito leerlo y comprenderlo pero sentirlo es " peliagudo". No hay caso, caigo sin red en el escepticismo más Pirrónico. Recuerdo a este buen hombre ( Pirrón de Elis), para él las cosas eran: indiferentes, inconmensurables e indiscernibles; por eso ni nuestras opiniones ni nuestras razones son verdaderas ni falsas; conviene entonces estar sin opinión, inclinación ni sacudida; teniendo en cuenta que de este modo llegará la impertubabilidad después de atravesar la apatía y supuestamente allí seré feliz ¿?
¿Pretenderé con esta actitud no deliberada, lograr la famosa epoché? Será eso: no decir nada definitivo y con valor de verdad,
porque sospecho seriamente que mi actitud se debe a una reacción ante tanta verdad revelada que se escucha.
"
Pero no dejo que se impongan a mí ni el zapatero, ni el arquitecto ni el sabio. Les escucho libremente y con todo el respeto que merecen su inteligencia, su carácter, su saber, pero me reservo mi derecho incontestable de crítica y de control"." ( M.Bakunin)
Siguiendo con los clásicos me voy a Epicuro "También en la moderación hay un término medio, y quien no da con él es víctima de un error parecido al de quien se excede por desenfreno". Viéndome en un extremo - como siempre- intento volver a la armonía de Heráclito, pero se me produce una ensalada que no logro condimentar para poder tragar; entonces, sigo el caminito conocido; vuelo por sobre el medioevo, el comunismo y el consumismo, la modernidad y la post; busco y rebusco entre las confortables barbas anarquistas aunadas a la soledad de la pampa libertaria, algún pensamiento ansiolítico ( me resisto al clonazepam) . Entonces recuerdo los años del final de la niñez y principios de la juventud, los 70, en donde creía que aquello que leía de algunos señores, como Bakunin, era lo normal; lo normal en el mundo era eso; eso era lo coherente, lo que me cerraba. Más tarde supe que quien pensaba de ese modo no sólo no era considerado "dentro de la norma", sino que en muchos ámbitos era perseguido y que por ello se podía perder la vida. Conocí la palabra anarquismo y anarquía y el uso que vulgarmente se hace de ella. Entonces sentí claramente que había algo que estaba al revés.

"
Yo recibo y doy, tal es la vida humana. Cada uno es autoridad dirigente y cada uno es dirigido a su vez. Por tanto no hay autoridad fija y constante, sino un cambio continuo de autoridad y de subordinación
mutuas, pasajeras y sobre todo voluntarias." (M. Bakunin)

Esas imágenes pasan por mi memoria, Epa! la neurona memoriosa se pone en funcionamiento. ¡Levántate y anda! le dice la neurona anarquista a la "otra" y la "otra", obediente, camina al fin.


" El hombre se ha emancipado, se ha separado de la animalidad y se ha constituido como hombre; ha comenzado su historia y su desenvolvimiento propiamente humano por un acto de desobediencia y de ciencia, es decir, por la rebeldía y por el pensamiento."
( M. Bakunin)


Vamos! la neurona anarquista tira ahora de la " otra". Así será.

miércoles, 10 de junio de 2009

REPUBLIQUETA BANANERA.

Con el avance de la derecha en Europa, el avance de cierto tipo de disparate mediático, la respuesta convulsiva de la población a los estímulos fuera de lugar a los que está sometida; me asombro de lo que me siento sintiendo. Es la primera vez, desde que tengo conciencia, que no padezco un cierto pudor de ser Argentina.
Ante el dislate mundial que observo - por mencionar algunos datos: Italia, despistada, como en nuestros peores momentos; Francia, a la derecha y España luchando, medio solitaria parece; Estados Unidos, bien gracias - miro puertas adentro, y a pesar de la autocrítica feroz que nos caracteriza, me sorprendo mirando con simpatía los labios con voladito de la Presidenta mientras dice un discurso. Cierto es que anhelaría que este gobierno fuera de izquierdas, " mas no me prometiste tú ser de izquierdas". (Amado Nervo dixit)
No quisiera comportarme como esos chicos que con nada están conformes. Múltiples explicaciones se leen, se escuchan y se profieren intentando explicar el avance derechoso susodicho. Las leo, las escucho y ensayo alguna que otra. No lo entiendo, no hay caso. En el primer mundo están defendiendo los privilegios con uñas y dientes, aunque el resto del mundo se derrumbe, aunque ellos mismos se caigan, porque al mundo lo compartimos. La "cultura " y la "civilización" están brillando por su ausencia y sin ninguna duda brillan y mucho.
Pero no quisiera, repito, pecar de malcriada: acá el Estado está ganando preponderancia; bien, mal o maomeno, pero está teniendo un lugar que había perdido. La gente está apoyando a grandes rasgos ese sitio del Estado. Se está esbozando tímidamente un bloque de países, aunque como en todo barrio pobre, los vecinos se pelean y chusmean.
Ciertamente no alcanza; hay hambre y pobreza; hay enfermedades del tercer mundo; hay mucho tercer mundo por acá, pero somos el tercer mundo. En el mundo somos de tercera y eso no es facil de revertir. A los de tercera, ganar algo nos cuesta mucho mas que a quienes tienen prebendas. Llegamos tarde en el reparto de lugares, y tempranísimo en el reparto de corrupción, no hay duda.
Si "Il cavaliere" hubiera sido elegido en Argentina por segunda vez seríamos "una republiqueta bananera" pero lo ha hecho Italia, y los italianos. De Venezuela y Chavez ni hablemos, "bananerísima" es.
Son "fascistas", "se van a la derecha", " pierden los valores morales", pero nadie se atreve a llamar a Italia "una republiqueta bananera " aunque esté dando sobradas muestras de serlo.

A pesar de Roma y de Florencia, a pesar de Verdi y Brunelleschi, a pesar de Pirandello y los Taviani, de Bertolucci y Malatesta, de Sicilia, la Via Apia y de Pertini; Italia está siendo una republiqueta bananera.