jueves, 25 de febrero de 2010

Leyenda del Lácar

Estuve de vacaciones, en Neuquén; Bariloche; Villa la Angostura; San Martín de los Andes, hacía años que no andaba recorriendo esa zona, la encontré mejor - si eso es posible-

Podría contar mil cosas que todos saben de nuestra Patagonia.

Podrìa escribir que ver camiones de Halliburton en mi Patagonia y recordar las conexiones de la empresa mencionada en contubernios millonarios en la reconstrucciòn de Irak, me revolvió las tripas, literalmente.

Podría escribir que la falta de nafta en Neuquén - de donde sale el petróleo - me parece algo dificil de digerir, cuando no, lisa y llanamente una estafa a la que estamos sometidos todos los argentinos y que soportamos por pelotudos. Nos encantó vender Y.P.F. por espejitos de colores. Seguimos mirándonos el ombligo en los espejitos.
 
Podría repetir que maravilloso es nuestro país - como todos los países - y qué poco lo merecemos.

Podría escribir que con semejantes extensiones y 40 millones de habitantes, nadie debería tener hambre o carecer de trabajo o no tener lo indispensable.


Pero además de escribir lo que podría escribir, voy a contar una de las tantas  leyendas de origen mapuche que escuché del Lago Lacar: Cuenta la leyenda que hay un señor que cuida esa zona desde hace 30 años. La leyenda dice que anda - como  ánima en pena - por las noches frías del invierno molestando a las truchas e intentando escalar " el abanico". La leyenda cuenta que la Pachamama le dió tres oportunidades de ir a cuidar el lago, a la tercera no le dió chance, la Pachamama es así....y desde ese momento el señor, cuida el lago y las montañas.
Este  buen señor tiene una misión: cuidar el  lago, las montañas y  mantener su voz. Sé que le cuesta, sé que dejó pedazos en el camino, sé que mantener la voz y no "claudicar" le cuesta " un guevo". Necesita de TODO el aire posible, necesita cuidarse, necesita los pulmones limpios para mantener la voz, el paso y la sangre. Como el lago, tiene que evitar contaminarse. Tiene una misión. Aunque le pese.


Un beso fuerte Ricardo.

Cuidate.


http://www.youtube.com/watch?v=8RwXB_gLl0k






martes, 2 de febrero de 2010

¿Dèjá vu?

Impactantes noticias se leen y se escuchan. Un clásico.

Aportan la cuota de confusión que corresponde.


 Interesantes comentarios los del escritor peruano Mario Vargas Llosa, - me llaman la atención entre el fárrago - refiriéndose al  presidente de Venezuela y a otros países latinoamericanos: "Nosotros, los países donde hay democracia, donde se está justamente prosperando en la legalidad y la libertad, tenemos que defendernos de alguien que no es sólo un peligro nacional, sino también continental(...) “Mal va Venezuela, mal va Ecuador, mal va Nicaragua. Y creo que es la primera vez , desde que tengo uso de razón, que digo que el gobierno de Perú va bien" Comentario excéntrico, para mi gusto,  en donde se supone que los países se dividen entre los que tienen "democracia como a mi me gusta" y los que tienen "democracia que no me gusta".

Nos guste o no nos guste, las democracias de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua  son tan  válidas como  la de -"Nosotros, los países donde hay democracia". Aunque nos disguste el personalismo y/o presidencialismo y/o supuesta megalomanía del Presidente.  Supongo que lejos de intentar intervenir en sus políticas deberá ser la ciudadanía de cada país quien ponga límite a los excesos demagógicos si lo consideran necesario.

No olvido  el diálogo de "El hermano menor" - del mismo  Mario Vargas Llosa - entre los hermanos Juan y David, inmediatamente  después de haber dado Juan muerte a un indio que había atacado a  puñetazos a su hermano, en ese diálogo Juan dice a David que volverá a la ciudad para vivir  siempre ahí, no quiere saber del campo, David no comprende la conmoción de Juan al haber matado a otro hombre. "¿Te has olvidado del tipo de la cascada?"- dice Juan- "Si me quedo en la hacienda voy a terminar creyendo que es normal hacer cosas así. Iba a agregar como tu pero no se atrevió."
La diálectica de clases Vargallosiana : los niños "bien" de Miraflores y el proletariado urbano; los terratenientes y los indios; está habitualmente teñida de una enorme violencia y polarización, similar violencia y polarización que se reproducen en el tejido social de muchos países latinoamericanos, incluída la Venezuela de Hugo Chávez, claro.
Esta subversión o confusión de determinados valores se vuelve carácterística en sociedades con un alto índice de violencia social. La confusión producida por ciertos discursos subversivos - al de Mario Vargas Llosa en sus declaraciones me refiero -  no permite "ver" y mucho menos "escuchar".

No olvido que vivo en Latinoamérica en donde la violencia, la injusticia, el machismo, la corrupción, la diferencia dramática de clases, es moneda corriente. Los intentos - tímidos o menos tímidos - de modificar ese estado de cosas van a generar, imagino, un redoble de esa violencia casi originaria. Creo esperable que nuestra época vire hacia una moderación - una integración si se quiere - de los modelos que - radicalmente instaurados - no han funcionado. De cada uno de ellos habrá que tomar alguna parte: la antiguedad y las tradiciones deberán tener un lugar; la razón, el modernismo aportarán lo suyo y la humanidad intentando una especie de continuidad, deberá superar la ceguera que producen lo acotado de la  existencia humana y  la razón como única fuente de conocimiento, para volver a confiar de algún modo en sus instintos.

Entre las oposiciones que se destrozan - verbalmente y algunas veces no sólo verbalmente - y junto a ellas se sigue destrozando  la trama social, parece estar apareciendo - en nuestro país y estimo en algunos países de la región - tímidamente una instancia: el Parlamento, en principio mero instrumento del poder presidencial, pero deviniendo con el tiempo  y las experiencias  de la ciudadanía, en protagonista activo del intento social de poner algo de límite a lo descarnado de las luchas de poder.

Es necesario que el PODER esté dividido.

Cada uno luchará por su porción.