lunes, 21 de marzo de 2011

Trebejos.

La tecnología y la ciencia  nos aportaron herramientas impensadas para la mayoría. En un siglo – nada, en términos de lapsos universales – pasamos, los humanos, de no poder comunicarnos con nuestros seres queridos más que por cartas que tardaban semanas, a hacerlo instantáneamente por medio de variadísimos instrumentos. Pasamos de guerras cuerpo a cuerpo, casi, a bombardeos con Dios sabe que clase de armas no convencionales. Pasamos de morir por una infección actualmente banal, a contar con un arsenal inimaginable de posibilidades clínicas y quirúrgicas.

Son incontables los beneficios de semejantes herramientas, como son también incontables los ajustes que deberá producir la mayoría para adaptarse a ellas. 

Serán las conductas sobredimensionadas, excéntricas y francamente descabelladas y riesgosas que presenciamos, producto de la desarmonía - que portan algunos cuantos - entre las capacidades operativas  y los artefactos tecnológicos?
Será que la disimetría de desarrollo entre la razón y el afecto - por decirlo de algún modo - está marcando el tempo de nuestra época?




 * Trebejos: Enlace aquí



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13 comentarios:

Malo Malísimo dijo...

Querida Ana, la humanidad, bueno, una minuscula parte de ella, lleva años buscando lo que tu has hecho. Has definido al ser humano, hasencontrado a dios y al diablo, juntitos y perfecta armonía.
¿Imagina por un momento que las naciones poderosas se ponen de acuerdo y arrasando con el libremercado y las pamplinas de la ONU estableciesen de una vez la libertad y la igualdad a nivel mundial y el acceso a la alimentación, la cultura y la sanidad para todos? ¿Imposible? Pues casi que si, pero no me negarás que sería hermoso.

Ana dijo...

Malo querido: Difícil imaginar un mundo semejante, no creo que la humanidad pudiera soportar vivir en ese mar de aceite, se las arreglaría para "morder la manzana" nuevamente y ser expulsada por segunda vez del paraíso.
La naturaleza que nos ha parido no es infinitamente buena ni infinitamente misericordiosa, eso parece provenir de la nostalgia de Dios que ha teñido toda nuestra historia y no me queda del todo claro de donde proviene. Por ese motivo me inclino a confiar más en las armonías que tienen relación con la naturaleza que en "las fuerzas artificiales engendrada en el correoso corazón de los seres humanos". Como tan bellamente lo describe tu paisano Juan Poz

En fin, parece que sufrimos dicotomía y lejos de intentar remediar ese problema vamos aun profundizándolo.

Un abrazo y disfruta de la primavera que desde aquí les enviamos.(Ejemplo de sudamericacentrismo, ahora tan de moda, heredado seguramente del eurocentrismo que los argentinos no hemos podido superar, jejejeje)

Ricardo Musso dijo...

Comparto que en este “tris” de los últimos cien años, muchas conductas que antes estaban cargadas de emoción, hoy han pasado a ser meros actos cotidianos, a veces rutinarios, y “desnudos” de afectividad.

Muy diferentes son las “cargas” emocionales de redactar durante medio día, a mano, una extensa carta de 5 hojas; las expectativas sobre qué sentirá la persona a la que la dirigimos, y la espera de un mes en recibir respuesta; que la de los múltiples envíos de email de 10 renglones que redactamos diariamente, y cuyas respuesta solo demoran minutos en llegar.
Muy diferentes son los efectos afectivos de recibir la noticia de portar - uno mismo o un ser querido - el diagnóstico de una neumonía, en la actualidad, que antes de la creación de la penicilina.
Muy diferentes son la emociones experimentadas en una batalla, al ver avanzar el batallón enemigo, y sentir la sangre caliente recorrer el cuerpo del vencedor en la lucha cuerpo a cuerpo, que disparar un frío misil a un objetivo que se encuentra a miles de kilómetros de distancia, y que esa sangre del adversario corra por un insensible asfalto.
Muy diferente es el “costo afectivo” de perder tus trebejos en una partida de ajedrez sentados a una mesa dos individuos, que ver como son dilapidados en un programa para PC de ese juego-ciencia.

¿Han sido todos estos cambios para bien?; ¿para mal?..., no lo sé. De lo único que estoy convencido es que “la rueda de la historia”, hacia atrás, no marcha.

Quizás, como narra malo, portar en nuestro repertorio imaginario una buena cuota de utopías, nos ayude a mantener viva aún esa faceta emocional de nuestro psiquismo. Claro está que sin perder de vista que, como bien decís, de lograr encontrar esa Isla de Moro, alguno volvería a morder la mandaza que nos desterrará del Edén.

Aún conciente de ello, no “bajo los brazos”, y en el día a día, trato que algún “grano de arena” de esta inmensa playa planetaria, supere sus propias penurias, De no, no me dedicaría a esta profesión.

Besos Ana; afectivos besos!.
Rik

LUNA dijo...

Querida Ana, no sabes qué alegria me dá verte por aqui otra vez...
Veamos, no podemos comparar nuestra forma de ver las cosas, aún que sea solamente por cuestiones de edad, de "memoria histórica" que ahora está muy de moda en mi país.
Verás.
Creo que tenemos la memoria histórica muy corta...
Quizás sea un mecanismo de defensa, olvidarnos pronto de las cosas malas...
Hice un post hace poco sobre el tema, en el que Ricardo desde su óptica personal y profesional, muy cualificadas, dió su opinión, pero claro, todos no tenemos la suerte de tener vuestra formación académica y experiencia profesional.
Te hablo como una mujer corriente y moliente....
No hay nada nuevo bajo el sol, en cuanto al comportamiento humano se refiere (creo).
Pero mi memoria historica, en cuanto a edad me refiero, me dice que NO estamos peor.
Sabes que me crié en Brasil, hasta los 16 años.
las cartas que llegaban de la familia, que poco me importaban, la verdad, cuando llegaban, (quince dias) ya eran caducas.
Recuerdo, cuando llegué al aeropuerto de Valencia y mi madre me dijo: Mira, esta es la iaia Encarna, esta la tia ...... me quedé fría........
Y así seguí toda mi vida. Los quereres no se improvisan.
Ahora veo crecer a mis nietas americanas, hablo casi todos los días con ellas, las veo bailar, hablar, contarme chistes, mi nuera me manda videos del Iphone, de ese momento bailando, haciendo caca en el water, comiendo sola....
No, no hay comparación...
Cuando llegamos a su casa o ellas a la mía, pues nos acabamos de ver....

Guerras... dominación, prepotencia..
Nada nuevo, pero ahora somos más conscientes, y por ende más críticos, opinamos, nos concienciamos, procuramos cambiar...

No querida, Ana, no estamos peor...
Soilo por leeros, vale la pena...
Besitos

LUNA dijo...

Vuelvo.....
Le he dado otra vuelta a la "maraca" (cabeza)....

Siempre habrá desarmonía entre los avances y...depende de quienes y dónde...

Corrijo lo que he dicho en mi anterior intervención.
No soy una mujer corriente y moliente.
He nacido en el primer mundo, he tenido acceso a la cultura y a las nuevas tecnologías...
Y he tenido interés en ponerme al dia, y, en determinada medido he podido....
Pero eso siempre ha sido así.
Te cuento una anécdota:

Cuando mi marido era un niño (nació en el 47 - el paleolítico, yo en el 49, idem)

Sigo... Cuando era niño, ya existían los transistores.
Bueno, no todos lo tenían...
Un verano, en el pueblo de su madre (de veraneantes) iba por un camino, con su transistor puesto (si, ya sé que es horterísima.... pero así era) camino del rio a bañarse.
Llevaba puesta música (los cuarenta principales o algo parecido) y, al cruzarse con un pastor de ovejas, le dijo el pastor:

MUCHACHO, APAGA ESE ACORDIÓN QUE SE ME ESMARRAN LAS CHOTAS.......

Sin más comentarios.....

Ana dijo...

Luna y Ricardo: cuando le doy vuelta al tema de los avances humanos y de los tecnológicos, de los últimos tiempos en particular, no puedo menos que acordar con ambos: Riki no se si son buensos o malos, son, y la rueda para atrás no gira, también creo, como escribe Luna: (que nos ha quedado claro que no es una mujer corriente y moliente jeje) "Que siempre habrá desarmonía entre los avances y...depende de quienes y dónde..."
Pero por otro lado no dejo de preguntarme -más allá de los beneficios particulares y de lo que cada uno gana o pierde con los avances- que cosa sucede con la especie, con los humanos como grupo. Nunca he tenido la posibilidad - aunque me hubiera gustado- de hacer etología - en este país es complejo dedicarse a ello - he podido hacer "etología humana individual" y he tennido relación con unos cuantos sociólogos y antropólogos, de cualquier modo estudiar cualquier situación desde dentro es complejo, se pierde la perspectiva y la objetividad, irremediablemente uno está incluido en el paradigma y no saldrá de él, tremendamente condicionado. El leer etología, me ha dado una visión de las conductas de otras especies, pero jamás he podido ver que pasa en un hormiguero - por ejemplo- en su vida cotidiana, cuales son las luchas de las hormigas entre si, cuales sus avances y evoluciones o involuciones, como estoy inmersa en este "hormiguero humano", por lo que se dificulta poder cualificar las conductas de los seres humanos en su conjunto y desde afuera...Creo que nadie está en capacidad de hacerlo seriamente, involucrados todos como estamos con todos.
Lo poco - o mucho - que he leído y visto me conduce a pensar que no nos estamos manejando muy bien como especie, aunque individualmente podamos sentirnos mejor ahora que hace 1.000 años, no siempre lo que es mejor para algunos individuos es beneficioso para la especie. Las especies que más perduraron sobre la tierra han sido las que se adaptaron - en conjunto - a las codiciones del planeta. No quiere eso decir que el hombre no tenga la posibilidad de adaptarse, seguramente la tendrá, o no, no estaré aquí para verlo ni ninguno de nosotros seguramente. Lo que sí noto es que como individuos es poco lo que podemos hacer para modificar el conjunto, por eso a veces digo, Riki, que un granito de arena no alcanza y creo - solamente creo - que el hombre está dificultado - en general - para poner un granito cada uno pero en el mismo sitio, o en el mismo sentido, colectivamente, y que muchos de los trebejos que utilizamos son distracciones - medio útiles y medio juego - que nos encierran cada vez más en nuestra cápsula y ta vez nos conecta con el semejante que vive en España pero nos desconecta del que vive al lado de casa...aquel con el que debemos reunirnos para solucionar el problema inmediato y real...

En fin , que gracias por estar y compartir, aunque sea de este modo tan loco...y tan humano...

Un beso grande a ambos.

Ana dijo...

jeje, releyendo me agarro la cabeza de las barbaridades que soy capaz de escribir al volar de los dedos...y como siempre, sigo con la cuestión de leer después de dar enter...no tengo ganas de escribir todo de nuevo, sepan disculpar, el sentido general se entiende no? Además está bueno que se parezca a una charla de amigos después de unas copas....(Se imaginan lo que soy hablando, no Riki?? jejejejeje)

Juan Poz dijo...

Sin tirar por el terreno de la alienación, que Marx roturó con esmero, perspicacia y no poca antelación, me llaman la atención los poderosos mecanimos de defensa de la especie para "preservar" buena parte de la animalidad que nos define y que, sin embargo, nos empeñamos en negar. Es una negociación a cara de perro entre el cerebro reptilíneo y la idolatría de la razón, pero quizá esa tensión explique la disociación tan llamativa entre los avances tecnológicos y el estancamiento moral. Coloquialmente se dice que los individuos de la especie humana son capaces de lo mejor y de lo peor. Y ello no es una teoria, sino una constatación.
En mi labor docente, la enseñanza de la lengua española y de la literatura en lengua castellana, lo primero que hago es enseñarles a mis alumnos qué es el silencio, cómo guardarlo y cómo disfrutar de fenómeno tan raro y casi decadente. Que suspendan la comunicación anodina y trivial, que valoren individualmente la complejidad de cada palabra, que aspiren a comprender el misterio del nombrar y que teman al malentendido como a una flecha untada de curare. Pretendo enfrentarlos al silencio amedrentador de los espacios infinitos para que recuperen la humildad de la "caña pensante". ¡Austeridad!, he ahí el nombre de la nueva diosa que les ofrezco: austeridad frente al derramamiento, frente al vaciamiento impúdico de la intimidad que los avances tecnólogicos parecen exigir.
Estamos en el XXI, pero yo les llevo, de la mano de Marco Aurelio, al siglo II.
Frente a los refritos de Twitter, los aforismos de Epícteto; frente al móvil, los "amigos manuales" de Gracián.
P.D.(privada). Gracias por tus comentarios en mi manzana.Son un inmenso aliciente para tratar de darle el mejor final posible, que está ya, como quien dice, al doblar la esquina

Ana dijo...

Juan: Gracias a vos por compartir "La manzana", es un raro y agradable placer leerla, como los comentarios, ese tipo de intercambios producen una profunda satisfacción.

Como has descripto la negociación entre "la cortecita que nos creció sobre el antiguo cerebro" y la profunda, anticuada y amable animalidad, es a cara de perro, tan dura como imprescindible.

Para estar en línea con tu estoico debería haber escrito: "De trebejos, libertades y felicidad" pero, depende de donde sople el viento me ataca el escepticismo, el estoicismo o el cinismo (en ocasiones no puedo evitar satirizar las cosas y se me va la mano algunas veces, jejejeje).

El tema de la amistad es tan complejo como solía ser y ahora con el acceso a las "redes sociales" todo el mundo es "amigo" de todo el mundo, situación - para mi gusto- descabellada si las hay ( no puedo menos que caer en un profundo escepticismo, ya que mencionás a Gracián) Me acordé así de golpe en tu mención a Gracian de Eduardo "Tato" Pavlovsky y de su personaje "El Poroto"con su desopilante decálogo. Aquí
y Aquí más datos.. Asociación libre que le dicen....

Por otro lado te confieso que envidio a tus alumnos, desearía enormemente que mis hijos tuvieran semejantes maestros, como vos y Joselu, y haber tenido a mi vez algunos semejantes, pero la educación o mejor dicho la formación académica está en decadencia, al menos por aquí.

Juan Poz dijo...

Ana, gracias por el monólogo de Pavloski. ¡Genial! Como dice Luri, hago mías hasta las comas...
¡Qué felicidad la de encontrar aquello que antiguamente llamábamos "almas gemelas"!

Ricardo Musso dijo...

Aniuska, sí.
Pero no preciso imaginarme lo que sos hablando, lo he comprobado fácticamente.
Solo me pregunto si te detenés cuando dormís o cuando amerita una cuota del silencio del que habla el amigo Juan Poz …jejeje!.

Así como dicen que en un cajón de manzanas, una picada puede pudrir a las demás, no subestimes tanto que un grano de arena que logre brillar, puede trasformar una playa gris, en un manto amarillo resplandeciente a toda una ribera!.

Tu referencia a la etología y la de Poz al concepto de alineación de Marx, me movilizó a recordar aquel otro concepto del Materialismo Dialéctico, el de AUTOCONCIENCIA, que para Don Carlos, sería aquella cualidad humana que, como animales, nos distinguirían de los de “menor rango” en la evolución.

Los individuos de ese hormiguero que mencionás, y que con su labor contribuyen a la armonía de su sociedad - parafraseando al viejo Dr. J. R. Musso – podría ser factible atribuirle un nivel de conciencia a su actividad; sin embargo, y a diferencia del humano, no son auto concientes de ella. Vale decir, no tienen in-mente el propósito de su labor. Algunos lo llaman instinto.

De ahí que cuando observamos la conducta humana, no solo describimos lo que el hombre hace, sino que nos preguntamos, para qué hace lo que hace, cuál es el propósito, por lo general, no explicito.

Por ejemplo: ¿Habrá sido el reclamo de Alemania, por la falta de “presencia” de los Estados Unidos en el mudo, lo que motivó que éste tomara la determinación de bombardear Libia para apoyar a los insurgentes del sistema de Gadaffi arrastrando en ese acto a varios países de la Comunidad Europea?; ¿o el propósito, la auto conciencia, de los que participan en tal determinación, será otro?.

¿Chi lo sa?

Besos matinales.
Rik

Malo Malísimo dijo...

Bueno he tardado un poco pero aquí estoy, deseando que esta primavera que tan graciosamente nos enviáis se quede tranquila y deje el tiempo estable de una puñetera vez…que vamos, estoy de agua hasta el gorro, que hace tiempo que los pantanos están al 95% de su capacidad. Por cierto me ha gustado tu palabro, eso del sudamericacentrismo. Vosotros a mandar que por aquí ya nos estamos haciendo a la idea de que antes de que nos demos cuentas los que deciden sois vosotros, a Europa no le que queda otra que integrarse con África y con América, o nos mezclamos o desaparecemos y a mi me gustan las mezclas.
En cuanto a lo de morder la manzana… no somos tan malos, no somos tan dañinos, es más, creo que tenemos una innata tendencia a ser solidarios, aunque sea por egoísmo.
El problema tal y como yo lo veo es que hemos involucionado, la separación de la Ciencia y la Tecnología con la sociedad es cada día mayor y somos la mayoría unos incultos tecnocientíficos funcionales, conocemos nuestro cachito con el que nos apañamos e ignoramos el resto…ese distanciamiento no es bueno, te pongo un ejemplo, ¿A cuantos usuarios de ordenadores conoces que tengan un nivel informático aceptable?
La mayoría como mucho sabemos desmontar un ordenador o reinstalar un Sistema Operativo, pero ¿Sabemos un mínimo de programar aunque sean comandos sencillos a excepción de lo que usamos en nuestro trabajo?
Si logramos una mínima distribución de las riquezas, un mínimo acceso a la cultura y la sanidad, un cambio en los paradigmas que mantienen este tinglado de sociedad en la que estamos, con tan sólo nuestras pequeñas y diarias miserias tenemos bastante para andar mordiendo manzanas.

Joselu dijo...

Esa disarmonía entre razón y afecto o entre tecnología y la capacidad operativa es algo que es digno de pensarse. El ser humano ha conseguido avances gigantescos para beneficio de la especie. Has citado las comunicaciones, la medicina entre otros. Yo añadiría la emancipación de la mujer. Sin embargo, el planeta se enfrenta a su mayor crisis de la historia por motivos que no hace falta enumerar. En cuanto rascas en la corteza del ser humano aparece nuestro cerebro primitivo de reptil. El cerebro es el gran eje sobre el que tendrá que revolucionarse la ciencia. Si no aprendemos a controlar las emociones conociéndolas, si no logramos comprender el término compasión en nuestra relación con el otro (los otros), esa dicotomía se hará abismal. Nunca el ser humano ha sido más poderoso y en el fondo nunca ha estado más inerme. Gracias por tu presencia.