jueves, 7 de abril de 2011

Vuelvo a historizar.

Vengo desde hace tiempo con la historización, la precariedad de su veracidad y la convivencia de varias historias transversales en un mismo tiempo y lugar, situaciones todas, que se ponen de manifiesto muy particularmente desde hace unos años, cuando los medios de comunicación toman un auge determinante en la construcción de la historia.
Este modo de “hacer historia”, de “generar” la historia, que conviene a ciertos y determinados grupos, es a la vez individualizante y totalizante, siguiendo a Foucault - ...“Creo que en la historia de las sociedades humanas, -incluso en la antigua sociedad china- nunca ha habido una combinación tan tramposa en la misma estructura política de las técnicas de individualización y de los procedimientos de totalización”- podemos observar un aparato de producir demanda, que a su vez modela individuos - individuos estos, atravesados por la misma información emanada de los medios de comunicación que son afines al poder , impartida la educación por docentes o asistidos por profesionales, que sufren igual proceso - dentro de un rango...dentro de ese rango se escribe la historia.
Conjuntamente con la individuación generada, se estimulan mecanismos de competitividad que deja solos a los individuos, les mutila la capacidad de solidaridad, de identificación con otro que sufre, o que goza, los des-moviliza. Pero simultáneamente este modo relativamente nuevo de hacer y generar historia; de intentar homogeneizar el pensamiento y abolir las diferencias culturales; de vaciar la riqueza de la diversidad, estimula el opuesto: el pensamiento anarquista, anti-autoritario, las luchas del hombre común por mantener su modo de vida, la resistencia secreta y subterránea - que toma la forma de un síntoma - del hombre para que no le arrebaten su tradición, su pasado, su cultura, su esencia, sus lazos sociales y afectivos. O en todo caso, en un país como el nuestro, la lucha para que se nos permita armar una historia, incluyendo todas aquellas de las que nos hemos nutrido, todas las historias que convergen en las nuestras.
En fin, nos bombardea " la historia oficial" pero emergen acá y allá distorsionados por la subjetividad, los diferentes planos del discurso no oficial, las historias del hombre común.
A pesar de estos mecanismos, o justamente a partir de ellos, otra historia se sigue escribiendo, se “escucha un rumor “ un sordo ruido, un malestar, una irritación; a pesar de los pesares y de los intentos de totalización, el hombre parece estar alerta....