sábado, 30 de julio de 2011

Duelo.

Estamos en época de campañas electorales. Hace tiempo ya que descreo de estas elecciones. Solía tener esperanza en la democracia, sobre todo cuando voté por primera vez, después de un largo y oscuro período de dictadura.

Desde hace años duelo a la democracia. Me desconsuela que nada la reemplace por ahora.

3 comentarios:

Javier dijo...

Unos sistemas suceden a otros, unos hombres no tan distintos los erigen y los sepultan al compás de la sinfonía histórica. La democracia no es ni mejor ni peor que otro cualquiera, y ni siquiera es tan diferente a los demás. Sólo es el que conviene más a los que dirigen la orquesta, pero cambiará, ya lo creo que lo hará, y lo que hoy es servidumbre encubierta se despojará del velo ruin que la cubre...


Un abrazo.

Malo Malísimo dijo...

A este lado del charco, los indignados y algunos más estamos por cambiar las cosas. La Democracia no puede reducirse a votar cada cuatro años, debe ser algo más, las decisiones no pueden estar en las exclusivas manos de los políticos entre otras cosas porque a éstos no se les pide ninguna acreditación o cualificación profesional, por eso nos salen como nos salen.Tenemos que cambiar las reglas de la Democracia, hacerla asamblearia, generalizarla... ¿Es tan dificil?

Juan Poz dijo...

Me pasé la vida votando por los demás, pensando en qué les convenía a los demás, a quienes no han tenido la suerte o el coraje de intentar gobernar su propia vida al margen de las decisiones gubernamentales, tantas tan funestas, pero de un tiempo a esta parte me he rebelado contra mi practicismo y, resignado, le doy al voto la escueta realidad que tiene: un ladrillo más. Para construir o para deconstruir, según esté el ambiente. La votación, sin embargo, no me duele tanto como el despilfarro de las campañas electorales dirigidas al cerebro reptilíneo de los deseados votantes. a modo de boutade se me ocurrió que, una vez repartido por igual el dinero del estado a todos los partidos para sus campañas, debería permitirse la compra del voto y esperar ofertas como las que te echan en el buzón del súper de la esquina... Suena a perversión, pero los gobernantes bien que compran el voto de los electores con subvenciones, regalos fiscales y otros beneficios en especie... En fin, a veces los votos sirven también para botar a alguien, como le pasó al PP del caudillito Aznar, aunque ahora amenace con tomarse la revancha... De lo que no me cabe duda es de que en el régimen de mercadotecnia en que se ha convertido la política, cuando la presión de la derecha cavernaria se haga intolerable, ya saldrá algún candidato que nos parezca auténtica necesidad...