viernes, 31 de octubre de 2008

Enumeración de la aventura

Solo el corazón le es entrañable
porque en su corazón siente el amparo del amor
y sus éxtasis
y sus grandes tormentos.

Intenta los sonidos de cuerdas y teclas
pero él pertenece a la melodía de la lluvia
sobre los tejados y el estanque.

Acaso sea un loco
que construye constelaciones con luces de
bengala
y trepa unas montañas que no existen.
Por eso muere de frío
envuelto en una bandera desconocida.

A veces
mezcla una convención de colores
y nacen pájaros ciegos con alas interminables
que le ceden otra visión
allá en lo alto de los hilos de seda de
imaginería.

Y hasta puede traducir el coraje caliente
de los héroes
mudando la muerte en metal
que hizo con sueños y fuego.

Cuando se vuelve poeta
sobrevuela la impotencia de todos los idiomas
de la Tierra.
Entonces el enigma se ilumina y canta
con la voz intraducible de una predicción
sonámbula.

Todo lo concierta y lo echa a andar lejos
de sí
lo mismo que el Dios de la primera creación.

Nada sino el corazón le es entrañable:
en cada latido
hay un avance de almanaques y relojes.

El hombre
que raza extraña en medio de las cosas.

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