sábado, 2 de mayo de 2009

MEDICAMENTOS.MULTINACIONALES.

Pego artículo de Federico Pavlovsky, médico psiquiatra, en la revista topía


La tentación. Visicitudes de un psiquiatra

Federico Pavlovsky.
Medico Psiquiatra .

Este es el tipo de notas que generan en quien las escribe una inquietud interna respecto a las consecuencias que puedan traer en la vida y en el trabajo del firmante. De hecho varias personas cercanas me pidieron que no la escriba. Pero curiosamente esa misma sensación de temor fue la usina que me motivo a hacerlo. Pretendo hacer algunas reflexiones acerca de un tema en el que he incursionado en mis primeros años de profesión médica y como psiquiatra en particular. Voy a referirme a la industria farmacéutica y a ciertos mecanismos con los que promocionan sus moléculas entre la comunidad medica. Voy a hacerlo a titulo personal y sin implicar a nadie en particular. Apenas acabo de terminar la residencia de psiquiatría en un hospital general y puedo (para empezar esta reflexión) revelar que distintos laboratorios me han dado a lo largo de estos pocos años: viajes a congresos de psiquiatría (traslado y alojamiento en hoteles para los sucesivos Congresos de APSA en Mar del Plata), desayunos, almuerzos y cenas múltiples, botellas de champagne, biromes, lapiceras, cuadernos, mas viajes y mas becas a congresos. Un dato interesante con relación a los dos congresos de psiquiatría argentinos (AAP y APSA): un porcentaje mayor al 90 % de los inscriptos son becados por los laboratorios. Es un hecho implícito, un tesorero se sorprendería si un psiquiatra hiciese el intento de pagar su inscripción. Creería que se trata de un extravagante. Estos congresos de psiquiatría cuentan con el apoyo masivo de la industria farmacéutica que desembolsa fuertes sumas de dinero en concepto de becas, armados de stands, de actividades “científicas”, en fiestas para los médicos, en cenas y en hoteles. La inmensa mayoría del sorprendente número de 250 psiquiatras argentinos que viajaron hace dos meses al Congreso Mundial de Psiquiatría que se desarrollo en Canada con pasaje aéreo y hotel incluido, lo hicieron gracias al “apoyo” de los laboratorios. Argentina es un país rentable para los laboratorios , hace pocos días el Dr. Eduardo Leiderman publico un trabajo de investigación donde dio cuenta que el 15 % de los encuestados (N 276) de la ciudad de Buenos Aires consumen psicofármacos, tal cifra de prevalencía es una de las mas altas a nivel mundial, superando el 3.5 % del Reino unido, el 5.5 % de EEUU, el 6.4 % de los países de Europa, el 7.2 % de Canada o el 10.1 % de San Pablo, Brasil. El gasto de medicamentos en la Argentina significa entre el 25 y el 30 % del gasto de salud, casi el doble de países como EEUU, Alemania y Canada .

Creo que es importante describir que la industria farmacéutica actúa estableciendo relaciones personales directas con cada uno de los médicos desde el mismo día que ingresan al hospital a hacer su residencia. Ese mismo primer día le piden la matricula, se presentan y comienza el trabajo de adiestramiento. Desde el semillero (centros formativos de especialistas como lo son las distintas residencias medicas) hasta las grandes figuras de la profesión, la industria ha implementado una estrategia eficaz de venta y promoción de sus productos. Philippe Pignarre en su libro “ El gran secreto de la industria farmacéutica ” revela que este sector es la “joya” de la industria capitalista y por lejos su industria mas rentable: los márgenes brutos giran en torno al 70 y hasta el 90 % y su tasa de ganancias es la mas elevada de todas, por encima de la actividad financiera y las demás industrias. También señala que los “ ensayos clínicos ”, hoy la única vía oficial de comparar la eficacia y tolerabilidad de un fármaco y de poder comprobar si es mas eficaz que otro, en un comienzo (década del 60) era un instrumento de control por parte del estado hacia la industria farmacéutica. Años mas tarde este control (de la ratio riesgo/beneficio) fue delegado a la industria farmacéutica y lo que antaño fue un elemento de monitoreo paso a ser (y lo es en la actualidad) una herramienta para introducir nuevos fármacos y extender su uso lo mas posible, aumentando progresivamente el numero de pacientes a los que se los prescribe y luego induciendo en los médicos nuevos “hábitos de prescripción”. Desde los primeros días en el hospital comencé a notar la importancia que tienen los Agentes de Propaganda Medica (APM). Primero son los que te dan muestras gratis para los pacientes, luego te invitan a actividades “formativas” y cuando tienen mas confianza llegan incluso a realizar ofrecimientos explícitos de “retorno”, es decir, (y hablo en primera persona claro…) ofrecen una suma de dinero en cambio de una cantidad de recetas de una droga especifica que haya lanzado tal o cual laboratorio. A modo de prueba uno tiene que entregar una lista con los pacientes que esta atendiendo y consignar allí la medicación (con la marca claro) que están tomando. Ahora, por fuera de estos ofrecimientos a psiquiatras particulares, cabe una pregunta: ¿ Cómo sabe un laboratorio especifico si un psiquiatra receta o no una droga con su marca comercial? También eso tiene una explicación: los laboratorios compran a las farmacias sus registros, violando las leyes vigentes de privacidad, y así confeccionan una “ auditoria ” con la que hacen un fiel diagnostico de cuanto, como, donde y que , receta cada uno de los médicos psiquiatras. Esta es una manera de ponerse en contacto con los grandes prescriptores de drogas, que siguiendo la lógica instalada serán también los mayores receptores (en caso que acepten claro) de regalos, dinero o premios de distintas características. Hace poco un APM me dijo: “Te esta dando mal la auditoria…”. El buen hombre me estaba diciendo que estaba recetando poco las drogas del laboratorio al cual representa. Hacia su trabajo. Lo curioso es que en el momento me sentí culpable y hasta casi me disculpo. ¡Hasta ahí llegamos! Cuando uno va ganando experiencia en este terreno comprende algo muy simple: la industria farmacéutica es un negocio y cualquier ayuda, sponsor o beca forma parte de una estrategia sostenida por conceptos teóricos de mercadotecnia que están dirigidos a promover una generación de médicos psiquiatras que “dependan” de los laboratorios. Viajar al exterior a los congresos de psiquiatría o incluso a las jornadas nacionales son ejemplos cotidianos en donde los psiquiatras le pedimos “ayuda” a los laboratorios. Cuando un publicista diseña una campaña para vender pañales, la desarrolla en función de la idiosincrasia, expectativas, perfil y estrato económico de la persona que los comprara, seguramente la madre. El publicista tiene claro que debe convencer a esa madre para que compre ese artículo para su hijo. El bebe aun no tiene voz ni voto aunque las publicidades intenten dar cuenta de sus rostros felices y traseros secos. Sirve tal ejemplo para realizar una extrapolación: los pacientes (y en particular los que padecen de sufrimiento psíquico) podrían ser comparados con estos recién nacidos. Lo digo porque los laboratorios no le venden a los pacientes sus moléculas, tienen claro que es a los médicos a quienes tienen que convencer . Además establezco esta semejanza entre ambos dispares “consumidores finales de productos” ya que no puedo dejar de pensar que ambos comparten un cierto nivel de indefensión.

Tenemos entonces a enormes empresas internacionales y nacionales con una necesidad: vender drogas. Tenemos una generación de médicos en pésimas condiciones laborales, victimas del burn out, el cansancio y la frustración cotidiana. Tenemos una compleja estrategia (diseñada por expertos en ventas) para captar a los médicos en un sutil contrato implícito y a veces explicito: “ Si vos nos ayudas (recetando una determinada droga ) nosotros te vamos a ayudar ”. Y tenemos a los pacientes, en el medio.

Esta nota es escrita por alguien que “desde adentro” se siente preocupado por esta modalidad de trabajo. Debo aclarar que estas prácticas que quizá generaran sorpresa en algunos y enojo en otros, están absolutamente naturalizadas en la práctica cotidiana médica aunque solo puedo dar cuenta de mi especialidad, que es la psiquiatría. En mi limitada experiencia en congresos y jornadas no he escuchado hablar de este tema, no he escuchado polémicas ni cruces al respecto. Es un tema que esta ahí, que todos conocen, pero que no se habla. Es un tema tabú. El texto freudiano cobra vigencia. Tabú de las palabras prohibidas : si se habla del tema puede ocurrir algo malo con uno... Nuestra disciplina (la salud mental) es bastante afín a este tipo de situaciones. Me refiero a la práctica psicoanalítica o psiquiátrica ajena a las realidades cotidianas, políticas y culturales. No los voy a cansar con ejemplos. Se de la buena fe y honestidad de muchos de los psiquiatras que aceptan la colaboración de laboratorios para sus viajes o distintas actividades; solo me pregunto en que medida eso incide en la practica, en la manera de atender a los pacientes, en la manera de prescribir medicación. Quiero compartir con ustedes lo que dice la Ley 17.132 (1967) de ejercicio legal de la medicina . Esta establece en su artículo 20 una serie de prohibiciones para la práctica médica. Allí se prohíbe vender cualquier clase de medicamentos (inciso 15) así como también inducir a los pacientes a proveerse en determinadas farmacias (inciso 19) y obtener beneficios de laboratorios de análisis o establecimientos que elaboren, distribuyan, comercien o expendan medicamentos (inciso 21). Como en tantos otros escenarios polémicos y complejos existe una ley que podría regular esta situación. Creo que la psicofarmacología ha sido un gran avance de la medicina y su uso racional nos permite aliviar de manera notable el padecimiento psíquico de muchos pacientes. Lo que me preocupa es la incidencia de esta estrategia de venta en nuestra práctica como médicos psiquiatras. La Asociación Medica Argentina (AMA) en el año 2001 publico el Código de Ética para el Equipo de Salud , allí en su articulo 366 dice: “ Se considera una falta grave a la conducta ética la inducción por parte de empresas y/o laboratorios de productos medicinales, al uso de ciertos medicamentos o equipos biotecnológicos médicos prometiendo dadivas o recompensas” .

Entonces, finalmente… Si para viajar al próximo congreso de psiquiatría en San Diego, USA, en el año 2007, tengo que recetar anualmente 200 antidepresivos de X marca ¿ Eso va a incidir en mi prescripción ? Profesionales a quienes respeto dicen que no. Yo no estoy tan seguro.

O mejor dicho, en mi si podría incidir. Podría tentarme. Por eso escribo este artículo. Como una suerte de exorcismo. De antídoto personal.

Y para terminar cito a un amigo, el Dr. Daniel Thierer, que rememorando a Shakespeare y la venganza temible de Shylok en el Mercader de Venecia, alguna vez me dijo: “ No dejemos que el paciente deje en nuestro consultorio su libra de carne”.

*Artículo del número de agosto de la revista Topía. Dossier: 15 años del nacimiento de Freud. Por qué el psicoanálisis en el siglo XXI

Leiderman E, Mugnolo J, Bruscoli N, Massi J. Consumo de psicofármacos en la población general de la ciudad de Buenos Aires. Vertex. Rev.Arg. de Psiquiat. 2006, Vol. XVII:85-91

Velazquez G. Medicamentos: ¿Derecho o mercancía? Le Monde Diplomatique. Julio 2003:32-33.

Pugnarre Philippe. El gran secreto de la industria farmacéutica. Editorial gedisa. Barcelona, 2005.

14 comentarios:

J. M. Rosario dijo...

Hola, Ana. He venido de nuevo y me he encontrado con otro tema álgido, y este más que muchos otros de los que has tratado.

Quiero presentarme como tolerante del negocio de medicamentos (he participado como productor), pero a la vez hacer prsión sobre un aspecto esencial de la negatividad que caracteriza esta actividad promocional de los medicamentos, y es lo realtivo al círculo vicioso que se pretende eternizar medicando permanentemente a los enfermos, pretendiendo tanto los laboratorios como gran proporción de médicos obviar el aspecto preventivo (más bien ocultarlo) negándose tácitamente a orientar al paciente como es debido de modo que logre superar o controlar su mal con tecnologías no medicamentosas. Es algo terriblemente grave por el modo en que se reduplica en todo el globo, y la imposibilidad actual de que los pacientes logren de motus propio revertir ese proceso que les afecta.

Ojalá y quienes te advirtieron, Ana, que no publicases esta nota, no sean médicos. Ojalá y sigas superando la inercia del entorno y el temor consuetudinario y destructor que atrapa a tantos.

Mi respaldo fiel a tu postura, Ana,y mi admiración por tu valentía y amor por todos!

Abrazos sinceros!

agustinromerobarroso@gmail.com dijo...

Hola Ana: Te felicito por tu valentía y tu claridad y espero que eso no tenga consecuencias para ti en el futuro, pues he oído que esta gente de esos laboratorios son muy vengativos y no se paran ante nada, y atacan a todo aquel que los descubre y critica. Son, efectivamente la perla del Capital, y como tal los más peligrosos. Y es que hacer negocio con la salud humana debería estar totalemnte prohibido, para garantizar el primer derecho humano fundamental, el derecho, el de la vida, y ese derecho a la vida no permite negocio a nadie y está, la garantía de ese derecho por encima de los demás derechos de otros, pues es primigenio, por encima de los derechos a la propiedad de bienes y recursos de otros, cuyo ejercicio atenta o pone en peligro la salud o vida de los otros.
Una cosa que te quiero preguntar es si la asistencia siquiátrica es pública y gratuita en Argentina, y como va eso. Me interesa mucho.
Hay una web de un tipo, un periodista español, muy buena de crítica a la industria farmacológica, tenía su mail por ahí pero no la encuentro. Era para ponerte en contacto con él y a él contigo, pues seguro que os alegraréis bastante. Su web es buenísima, pero le he perdido el rumbo pues hace como nueve meses que no la visito... A ver si la encuentro y te la mando.
Y muchas gracias de nuevo, sigue hablando de esto, en su cotidianidad y presencia, no ya haciendo lucro de la enfermedad, sino dirigiendo la salud de todos, y sembrando virus o lo que sea para hacer negocio, que no sé si lo que digo se tiene mucho en pie, pero hay como esa sensacón. Yo desde hace como quince años me pasé a la homeopatía, y me va muy bien, y me es saludable, barata y buena. Claro que he tenido la suerte de dar con un buen médico homeópata, pues como en todo, hay mucho pillabichos y falsario que pretende hacerse rico... En España estuvo prohibido el ejercicio de la medicina homeopática por Franco y desde hace unos años se recupera, cuando antes de Franco las clases sociales más desfavorecidas recurrieron a ella, la homeopatía, para curarse y atenderse, y los sindicatos como CNT y colectivos de izquierda, y de hecho los vestigios de grandes hospitales sociales en Barcelona, Sevilla (los dos san Pablo)y otras ciuadades españolas proceden de instalaciones homeopáticas. Precisamente fue un médico extremeño quien introdujo la homeopatía en España, a través de la corte de Carlos V, y de su primer ministro, el extremeño Godoy...
Hay un deliberado intento de desprestigiar la medicina homeopática en estos momentos, despreciarla, ningunearla, entenderla desde presupuestos alópaticos o de la pura química en que se basa la medicina industrial imperante... O meterla en el saco de la medicina alternativa, cuando es lo contrario...
Sobre todo en siquiatría te puedo decir que los resultados de la homeopatía son contundentes, y nada agresivos, beneficiosos, y sin efectos secundarios, que ahí está lo bueno, además que los productos homeopáticos son baratísimos de fabricar, y fácil, en laboratorios. Pese a que uno está viendo invadirse las farmacias de seudoproductos homeopáticos que no sirven para nada, por la moda y todo eso, y por esos laboratorios agresivos que quieren dominarlo todo. En lugares como Francia, Holanda, Alemania, Inglaterra la homeopatía es una medicina, o mejor práctica médica y de salud, que cualquier paciente puede elegir, gratis y universal, por el sistema de Seguridad social, frente a la alopatía. Aunque también me temo que en ella el negocio es el negocio, y hay impostores como en todo...

Un beso y un abrazo apretao

agustinromerobarroso@gmail.com dijo...

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45679

J. M. Rosario dijo...

Quiero reconocer al autor real del texto, cuyo nombre he descubierto al revisar la entrada, Ana. De todos modos, eres también tú muy valiente al publicarlo en tu blog.

Abrazos!

Aaoiue dijo...

Estoy en la Sanidad pública desde hace 25 años en Barcelona (España) y tengo experiencia en lo que aquí llamamos "tarugos". Son personal sanitario que se deja enjabonar. Hay gente independiente, excéntrica en verdad, que se aleja del taruguismo. Taruguismo también es lo que hacen algunos cirujanos cuando siguen la sugerencia de los gerentes y consumen un número limitado de prótesis al año: "Si sólo me pones 30 prótesis de incontinencia urinaria de esfuerzo, cobrarás los incentivos; si pones más, no". Entonces, el cirujano tarugo pone 30 prótesis a las mujeres que él considera menos pudientes y al resto les ofrece su clínica privada. Eso es lo que se llama también "control del gasto" y de la lista de espera quirúrgica.

Por esta razón, querida Ana, y no por otras es por lo que me exalta ver como aún hay gente que se piensa que la ciencia es algo puro y hasta "científico", ajeno a la corrupción y a las lisonjas. A veces, y ya acabo, me pregunto qué sería de algunos restaurantes de mi ciudad, carísimos, si no fuera por los eventos.

Creo que se puede vivir al margen de todo eso. Hace poco conocí un abogado no hostil, harto de haber llevado casos por la vía convencional de defensa y ataque (sobre todo de ataque).

Un beso grande y feliz domingo.

P.S. Aquí ya tenemos la gripe A controlada (Baxter). Por mí, mejor, porque me operarán el jueves.

Ana dijo...

Hola a todos, quiero puntualizar y remarcar una frase del artículo: "Debo aclarar que estas prácticas que quizá generaran sorpresa en algunos y enojo en otros, están absolutamente naturalizadas en la práctica cotidiana médica.." Esto es así. Por esa razón lo que marcás, Marta, sobre la imaginería popular - eso de poner a la "ciencia" fuera de la corrupción - es tan certero.
Aclaro además, que en la relación médico-paciente se juega muchas veces esta situación de "tironeo" ante el acto de prescribir, los pacientes están muy influidos por innumerables cuestiones y exigen la "última moda en cuestión de moléculas" en muchos casos.
No siempre un médico que medica poco y lo preciso es bien entendido. Quiero marcar la interacción, la dinámica que se juega entre médico y paciente, tema que no se toca en el artículo pero que desarrollaré con mayor extensión en algún momento.
Quisiera también comentar algo en relación a lo que escribís Agustín, sobre los médicos homeópatas. Tengo una concepción mas abarcadora, el médico antes que alópata, homeópata, psicópata, o los patas que se vayan ocurriendo, es médico, condición que se ha ido perdiendo con las especializaciones y superespecializaciones. Son distintos modos de concebir al hombre. Se fue perdiendo de vista al hombre como hombre en su totalidad. Eso en si, no es ni malo ni bueno, es. Lo que marco es que debe haber médicos, que integren al paciente: Y eso además de una ciencia es un arte.
Lo que explicás Juán Manuel, sobre la dificultad de ejercer la prevención, parte importántisima en la labor del médico, es un conflicto que tiene que ver, creo, -como explicaba antes - con la complejización de la dinámica vincular entre médico y paciente. Allí, en ese vínculo, se juegan dramáticamente los males que nos aquejan como sociedad, se juegan, a modo de un teatro en cada consulta. Complejidad que como médicos no podemos ignorar. Sabemos, los médicos positivamente que del vademecum, los genéricos realmente necesarios son una porción muy reducida, del resto se podría prescindir, o no, y eso depende del paciente, del confort que busca y necesita, de una evaluación del pro y el contra, del diálogo del médico con ese otro que tiene delante y del paciente con ese otro que tiene delante. Es obvio que esto no se logra en 15 minutos de consulta, ni en media hora....y también es obvio que casi ningún sistema de salud paga al médico lo que corresponde por un trabajo bien hecho, luego nos adaptamos a hacerlo o a que nos lo hagan mal o a medias o pagamos medicina alternativa ( que no entiendo muy bien que es, pero si entiendo) para que hagan lo que el médico debería hacer pero no le pagan por hacerlo...Buen embrollo y en él estamos todos metidos.
Un beso

Ana dijo...

Agustín: que si encontrás la web o la dirección del periodista que mencionás Bienvenido!! me interesará contactarme, claro!
Lo que aparece en el artículo cuya dire has pegado, es así, parece de ficción.
La atención psiquiátrica basica en Argentina está cubierta, hay mucha demanda aquí de asistencia psicoterapeutica, y no siempre los servicios donde se brinda alcanzan a cubrir la demanda, pero sí la hay pública y gratuita y de buena calidad, excelente te diría y también hay privada.
Pego esta dirección que la he agregado en la entrada:
http://www.topia.com.ar/
y otra mas:
http://www.editorialpolemos.com.ar/revi.html
de la revista Vertex, en donde he tenido la alegría de colaborar en su fundación.
Te vas a encontrar allí con editoriales y artículos que creo te van a gustar.Cliqueando en los siguientes items:
Volumen XVIII— Nº( el que elijas)podrás leer los editoriales que son muy interesantes.
Un beso grande

Ana dijo...

Ah! Agustín, terminando de responder tu pregunta - verás, si lees algo de eso- que tenemos la gente, tenemos la cultura, tenemos la capacidad, el conocimiento, tenemos las aptitudes, y nos están bastardeando y lo permitimos!
Otro beso

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola amiga Ana:

El negocio de la industria farmacéutica es bárbaro, son una máquina de hacer dinero; muchos médicos les hacen el juego y recetan y recetan productos de casas comerciales que luego les pagan viajes de "congresos" y ellos a vivir que son dos días. Mientras el enfermo piensa que lo recetado es lo mejor para su enfermedad y no se da cuenta que lo recetado es lo mejor para el bolsillo del médico y de la industria farmacéutica.

Deberían ser los estados quienes asumieran la producción de medicamentos, así se terminaba tanto fraude. Además, hoy sabemos que más del 50% de los medicamentos no son más que placebos.

Recibe un fuerte abrazote amiga.

Ricardo Musso dijo...

Hola Ana!!!

Brillante entrada esta tuya reflejando esa denuncia directa y “clara como el agua”…, como a mí me gustan.

La historia nos dice mucho acerca del poder de los laboratorios medicinales y su poder económico y político en nuestro país.

Te acordas del presidente Ilia cuando se metió con la ley de medicamentos.
Encontré algo por ahí, que reseña:

Arturo Illia al asumir el gobierno de la Argentina, y luego de analizar los distintos caminos a seguir, había considerado oportuno formar una comisión presidida por un profesor de Farmacología de la Universidad de Buenos Aires, con el fin de estudiar la calidad de los medicamentos, se llegó a la conclusión de que varias fórmulas no contenían ni los ingredientes ni las drogas que mencionaban los prospectos que habían servido de base para obtener la autorización de venta por el ministerio de Salud.
Los remedios se vendían con un margen de ganancia superior al 1000 por ciento. Inmediatamente se envió un proyecto de ley al Congreso estableciendo que, mientras se continuara con el estudio, se congelaría el precio de los medicamentos, los laboratorios pegaron el grito en el cielo. “Este es un gobierno dirigista que se inmiscuye en la elaboración de las medicinas, cuando somos nosotros, los expertos internacionales, los que debemos ocuparnos de ello “le dijo a Illia una delegación de los laboratorios que lo visitó en la Casa de Gobierno-.
La respuesta de Illia fue contundente: “cada uno de ustedes tiene seis meses para presentarnos una declaración jurada en donde interpreten y afirmen cuál es la calidad de su medicamento y la composición de su costo de producción.
Con esa documentación hablamos, mientras tanto los precios siguen congelados”.
Jamás presentaron un papel.


Ese grupo de poder, luego de esa decisión, fue el que más movió el “serrucho” que llevo al golpe de estado dirigido por Onganía en 1966.

Agustín: La dificultad no estriba en el tipo de medicina, sino en los profesionales que se involucran en ella. Si la medicina Homeopática tuviese la misma demanda mundial que la Alopática, sería lo mismo.

Te felicito Ana…y vamos todavía con esta mina!!!
Besos
Rik

Ricardo Musso dijo...

Ana!!!

Dos cosas.
Una que bien se podría asociar al tema de hoy.

- En el mundo blogero he notado que los que tienen cientos de seguidores y otro tanto de comentarios, por lo general tienen, a su vez cientos de link de blogs que ellos siguen y te invitan a seguir. Aunque en cada entrada los comentarios seas: “muy bueno lo tuyo…. Chau!” jajajaja!.
Si ese no es en ana-ana del cyberespacio…¿Qué es?.

- Otro es que te “choreo” la imagen y el link del Galpón….; el celular y el vehículo te los afano mañana!...jajaja!

Besos
Rik

agustinromerobarroso@gmail.com dijo...

No quiero que nadie se moleste por lo que digo. La medicina homeopática, por esencia y ser, considera el hombre el su totalidad, no separado en partes, órganos..., cuerpo, alma, espíritu... Y la cura homeopática tiene en cuenta eso mismo del ser humano, que no es una máquina separable en compartimentos espacilizadosy especializados. Es lo más revolucionario. Y llamo medicina homeopática a la medicina que deberíamos llamar realmente tradicional. Pasa que la ignorancia sobre la misma es bestial, total y absoluta, incluso raya el desprecio, cuando no la mofa sobre lo poco que se la conoce, incluso sobre la gente de la clase médica impuesta o la medicina convencional. Pero no en vano fue en la URSS donde se le dio un impulso grande, porque no todo lo sucedido allí fue despreciable o malo o erróneo, y en todo intento realmente revolucionario de salud en este mundo, el el mundo libertario... Miren, la vacuna, que no es realmente algo homeo sino un remedo, es de lo poco que ha funcionado en la medicina convencional, y es un burdo intento de uso de lo homeo: curar con lo similar...
Invito a un acercamiento serio y no de manos de la charlatanería, sino de la solvencia científica, que la tiene y es... Pasa que la homeopatía, como es la medicina global, no para esto o lo otro o lo de más allá, pues requiere otra forma de entenderla, otra manera... Por ejemplo en homeopatía no hay preparados pa esto, pa lo otro, pa lo de más allá, porque el estado anímico, la causa, la razón varía de una persona a otra, y en una misma persona de una situación a otra. Y eso la homeopatía lo considera con seriedad y ciencia.
Como usuario de la mecicina homeo hace más de quince años, exclusivamente, he mejorado en mi salud global, el abordamiento de la enfermedad, cuando acontece, y soy muy consciente de que mi estado anímico es esencial enla terapia de un resfriado como en una infección de la boca, hasta estados de ansiedad, soy uno.

Con todo mi afecto

Ana dijo...

Hola de nuevo! Si Ricardo! es el ana ana del cyberespacio. Es como escupir un tema y da lo mismo lo que los demás opinen...
Excelente lo que escribís del gobierno de Illia, nunca leí ese texto....pero la verdad es que la impunidad de la que gozan y lo que mueven es realmente imparable.
Javier, es así, un porcentaje importamnte del vademecum no son medicamentos de necesidad sino de comfort,reitero, y muchos otros totalmente prescindibles y con efectos adversos. Lo que proponés de que el estado debería hacerse cargo de la producción de medicamentos, creo que no solo de los medicamentos sino de la salud en general, la salud DEBE ser estatal y pública, para mi gusto.
Ricardo, si, sacá lo del galpón, sacá lo que quieras, la web es libre, además son proyectos que está muy bueno que se difundan.
Agustín, justamente lo que yo opino es que la medicina debería ser una, integradora del hombre, claro que el hombre es el que enferma o no enferma de acuerdo a su TODO, en un resfrío como en cualquier otra enfermedad. Lo que creo es que debería no separar al hombre en partes, justamente, pero....promover la salud a quien conviene? a la industria farmaceútica - y desgraciadamente a muchos médicos - no. Pero acá Agustín hay también - como marco anteriormente- una cierta responsabilidad del paciente-consumidor, como expliqué antes, es muy común que un paciente desee efectos inmediatos, no hay paciencia para esperar el resultado de una dieta, de un cambio de hábitos, de soportar la mas mínima molestia, quieren resultados YA y la medicina alopàtica es especialista en eso, en el cambio YA, ni siquiera esperar a que el organisnmo reaccione con sus defensas - ante una infección por ejemplo - en un individuo sano, se ha abusado y se abusa de los antibióticos como ejemplo, la gente se automedica con antibióticos y medica a sus hijos, no esperan la evolución. Claro, no es cosa de irse a los extremos y no tratar una neumonía grave, o una depresión severa, que no hablo de eso! sino de que el profesional y el paciente tengan el suficiente diálogo y vínculo afirmado como para evaluar los pro y contra de medicar, con que y como. En muchos casos, el paciente curaría solito sin intervención médica! ni alopàtica ni homeopática ni nada!
Pero reitero y no me cansaré de reiterar, en tanto y en cuanto los estados no paguen a los médicos lo que corresponde para que trabajen haciendo: atención primaria PRIMERO, secundaria DESPUES y terciaria POR ULTIMO, o sea que trabajen como corresponde, los profesionales estarán en manos de los laboratorios medicinales y de la medicina privada QUE LUCRA CON LA SALUD ( por definición una empresa que pone capital QUIERE GANAR Y EN SALUD SE GANA CUANDO LA GENTE ENFERMA) y serán, por lo tanto, engranajes de este sistema perverso que se retroalimenta y que sufrimos todos.
un beso grande a todos.

agustinromerobarroso@gmail.com dijo...

Pues exactamente la actitud de la persona que usa la homeopatía para estar sano cambia: primero es paciente para esperar resultados y siempre es preventiva..., la prevención es todo. El uso de esa medicina ya cambia a la persona para mejor como tal persona... Y de eso se trata, de curarse solito. Acá en Llerena hay un tipo que sufrió cuando joven una accidente grave pues estudiaba para guardia en una academia militar, que le destrozó parte del cuerpo... Bueno pues el tipo se fue recuperando y aquel accidente le hizo ver una forma nueva de vida, y comenzó a prescindir de médicos, y a plantearse prevención, y salud en la forma de alimentarse, pero totalmente autodidacta, y leyendo acá y allá, eso fue en los años setenta, y el tipo curó, le quedaron secuelas físicas leves, se recuperó total, y no fue nunca al médico, para nada, cuando está enfermo deja actuar la enfermedad, cambia la dieta, y ahí radica su cura, y se le ve sano, ya está jubilado hace años, y parece más joven de lo que es, es vegetariano, bueno, el tipo ha encontrado la forma de estar sano, no ir a médicos y estar bien, basa su salud en la dieta... Hace años una amiga antropóloga lo estuvo entrevistando a instancias mías... Pero es el caso de una persona especial. Lo curioso es que trabajó casi toda su vida en la recepción del hospital comarcal de la seguridad social, que está aquí, y a mí me resultaba un tanto irónico como, siempre con respeto y discreción, ponía verde a los médicos y sus tratamientos, y como, a veces, recomendaba terapias de las suyas a las gentes, y alguno le hacía caso, y también le pedían consejo, de manera que era el enemigo en casa, jejeje... Sobre todo cuando hablaba del pescado y la carne se te quitaban las ganas de comerlos...

Salud a todos!!