sábado, 21 de enero de 2012

Islas Malvinas. Vías argentinas. De colonizaciones y fantasmas.

 "El intelecto, como un medio para la
conservación del individuo, desarrolla sus
fuerzas primordiales en la ficción, pues ésta
es el medio por el cual se conservan los
individuos débiles y poco robustos, como
aquellos a los que les ha sido negado,
servirse, en la lucha por la existencia, de
cuernos o de la afilada dentadura de los
animales carniceros. Este arte de la ficción
alcanza su máxima expresión en el hombre:
aquí el engaño, la adulación, la mentira y el
fraude, la murmuración, la hipocresía, el
vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el
convencionalismo encubridor, el teatro ante
los demás y ante uno mismo, en una palabra,
el revoloteo incesante ante la llama de la
vanidad es hasta tal punto la regla y la ley."


"¿Qué es entonces la verdad? Un ejército
móvil de metáforas, metonimias,
antropomorfismos, en resumidas cuentas,
una suma de relaciones humanas que han
sido realzadas, extrapoladas, adornadas
poética y retóricamente y que, después de un
prolongado uso, a un pueblo le parecen fijas,
canónicas, obligatorias: las verdades son
ilusiones de las que se ha olvidado que lo
son, metáforas que se han vuelto gastadas y
sin fuerza sensible."

Friedrich Nietzsche
Sobre verdad y mentira en sentido extramoral.1873


Escucho últimamente la agitación del tema “ Islas Malvinas”. Interesante y absurdo cruce diplomático con los ingleses, en donde los ciudadanos, argentinos e ingleses, caemos una vez más en la manipulación patriotera. Hasta una escandalosa guerra protagonizamos, donde – como siempre – los pueblos ponemos la sangre y los titiriteros ponen las cortinas de humo y los fantasmas.
Fantasmas, como las estaciones y tendido de vías de un extensísimo ferrocarril que casualmente “plantaron” los ingleses en nuestro territorio y  está hoy fantasmagorizado y vaciado, no por los ingleses, sino por los sucesivos gobiernos de criollos bien criollos, que no creyeron conveniente mantener el ferrocarril como un medio de comunicación y no creen conveniente reflotarlo.
No sería interesante protagonizar – paralelamente al reclamo por la soberanía de las Islas – un reclamo interno por la soberanía de las vías, vaciadas por la rapiña y colonizadas por los fantasmas?

Tremenda paradoja de un mundo en donde valen más los quiebres que las comunicaciones, la fachada que la casa, los discursos que los actos, los fantasmas que los hombres.

Propongo pegar en los autos calcomanías con la leyenda "Las vías son argentinas".

5 comentarios:

Javier dijo...

Osas mucho, siendo argentina, al hablar así de un asunto que presumo trascendente para tus compatriotas (y no sólo me refiero a los políticos).

Ignoro, por falta de información, tiempo y otras cosas -uno no puede saberlo todo, ni siquiera pretenderlo- en qué punto se halla el tema de las Malvinas en el trasunto de tu país. Si lo vivís con parecida intensidad al fútbol, entonces mala cosa, porque no sólo el honor patrio os jugáis.

Comparto tu idea, Ana, respecto al colonialismo, que es un monstruo de mil caras, todas feas. ¿No estamos todos colonizados, de una u otra manera? Puede que los ingleses, que aportaron tantas cosas al mundo, se dejaran llevar por su vanidosa prepotencia dejando semillas transnacionales por doquier, incluso en la civilizada Europa (¿Gibraltar?).

No descansará el hombre hasta agotar la última gota de sangre de su enemigo sólo por defender distinta bandera; no descansaré yo hasta que vea borradas las fronteras de todos los mapas del mundo (ergo moriré sumamente cansado...).

Un abrazo.

Pd.: De Nietzsche podemos hablar otro día.

Ana dijo...

Javier: Es una cuestión de sentido común a que país pertenecen las Islas malvinas, pero en este mundo coexisten varios "sentidos comunes" el del colonialismo es uno de ellos. El colonialismo tendrá, me imagino, una lógica en si mismo. Lógica que se construye y tiene sus reglas, en el caso de Europa: territorios de ultramar, regiones ultraperiféricas, Tratado de Maastricht, Tratado de Amsterdam, Acuerdo de Schengen y muchos otros estatutos, normas, normitas reglas y reglitas ( que yo desconozco) o tenemos casos de sociedades como la O.N.U. que sostienen normas que sólo cumplen algunos países y sufren otros. Amontonamiento de normativas que se generan para dar apoyatura a ese tipo de construcciones, que en definitiva son ficciones.
Interesante discurso el del primer ministro inglés catalogando a Argentina de colonialista. Ubicados en una lógica dada, la lógica del otro entra en la categoría del absurdo. Para mí el discurso de Cameron es sencillamente absurdo, sin sentido.
Me parece muy interesante la actitud de los demás países latinoamericanos, compartimos una lógica, que no es, claramente, la lógica de Cameron.

Supongo que el asunto Malvinas será importante para mis compatriotas no sé si trascendente, la trascendencia de los temas colectivos también se construye y algunas trascendencias se construyen mas que otras. Algunos temas medulares terminan siendo fantasmas a fuerza de quitarles, justamente trascendencia y otros se llenan de contenido de acuerdo a las conveniencias del momento. Muchos compatriotas son lo suficientemente lúcidos como para entender el modo como nos ha manipulado un gobierno de facto (no olvides que fue una dictadura la que ha desató la guerra con Gran Bretaña) en la absurda guerra que mantuvimos con la Gran Bretaña, y saben (sabemos) que tenemos muchos temas internos pendientes (como los ferrocarriles al que hago alusión o la minería a cielo abierto o ciertos temas de salud pública) como para perder tiempo y energía en una disputa que no nos conducirá a ningún sitio por ahora. Creo que a nuestros gobernantes, lejos de exigirles mascaradas debemos exigirles actos de gobierno para mejorar la vida de nuestros ciudadanos.

En el affaire Malvinas creo que Argentina y otros países latinoamericanos están sentando una posición y no mucho mas que eso, cosa que me parece correcta. No creo que entremos en la lógica colonialista, no creo en absoluto que el honor patrio esté en juego, creo que lo que está en juego en este momento para Argentina es la oportunidad.

No acuerdo con los colonialismos, para nada, y espero que llegue el momento en que los pueblos acaben con el colonialismo, el momento en que el hombre abomine el colonialismo.
Los ciudadanos ingleses ( y lo extiendo a los ciudadanos de los países clásicamente imperialistas) darán muestra de su civilidad, libertad de pensamiento y condición humana, si intentan poner un límite a sus gobernantes en guerras absurdas, aunque sus gobernantes no los escuchen, como sucedió en Irak (por lo que recuerdo hubo movilizaciones en distintas ciudades europeas en contra de la invasión....pero esa invasión escandalosa sucedió igualmente). Lógica colonialista nuevamente: "quiero tu petróleo luego lo tomo aunque tenga que bombardearte para obtenerlo". Gobiernos y pueblos de ciertos países se benefician - en algunos aspectos - usando y dejando utilizar esta lógica. El tema es que luego aparece el efecto boomerang y quienes lo padecen son los ciudadanos comunes no la minoría absoluta que ejerce el poder. Los ciudadanos de los países del llamado "primer mundo" deberían tomar buena cuenta de ello.

Por todo eso acuerdo contigo en que se deberían borrar las fronteras, los poderosos de turno no tendrán de ese modo excusa para manipulaciones patrioteras....a seguir el trabajo de hormiga.

Un abrazo y a la espera de tu artículo sobre educación....menudo tema....

Javier dijo...

Da para mucho el tema, Ana -como cualquier tema, por otra parte-, y por fuerza la perspectiva oscila entre el colono y el colonizado.

No me remontaré a épocas muy remotas, no hablaré de fenicios, griegos ni romanos, pero con la excusa falaz de que la ocupación de un territorio aportaría la salvación a los pobres salvajes que vivían en el más horrendo de los pecados, sus Católicas e Hispánicas Majestades devastaron el Nuevo Mundo, exterminando a cientos de miles de seres directamente, a otros tantos al contagiarlos enfermedades contra las que estaban indefensos, y al resto reduciéndolos a un estado de semiesclavitud, la encomienda (y no fueron esclavos directamente porque la piedad cristiana no lo veía bien). Mientras, el oro, y sobre todo la plata, fluía a España en barcos cargados hasta la borda (sin que, por cierto, aprovechara tampoco aquí a la depauperada población). ¡Qué forma de encubrir el colonialismo, aunque entonces no se le llamara así, porque el término es propiamente decimonónico, empleado para denominar el expansionismo europeo en África y Asia!

Pero, ¿qué pasó cuando en las primeras décadas del XIX la metrópoli hispana tuvo que ceder el poder en ultramar? ¿Acaso la población indígena recuperó sus tierras y su dignidad? Más bien fueron los descendientes directos de los españoles, los criollos, quienes tomaron el relevo, en un neocolonialismo de dudosa legitimidad.

Con respecto al mundo anglosajón la situación no es muy diferente, con la salvedad de que su herencia actual es más próspera que la del entorno hispano.

No dudo de que las islas Malvinas pertenezcan a la Argentina, Ana, pero, ¿desde cuándo? ¿Y antes? Tenemos tan arraigado el sentimiento de propiedad que somos capaces de morir -o matar, que es todavía peor- por una patria, por un equipo de fútbol, por una ideología... cuestiones todas que se reducen a una: muerte por estupidez crónica.

Abomino de nacionalismos, colonialismos, determinismos, racismos, patrioterismos y todos los demás ismos del mundo. Sin darme cuenta exactamente de quién soy, creo saber, a estas alturas de mi miserable existencia, qué no soy. La idea que te mandé en mi anterior comentario, en el sentido de que deberíamos eliminar todas las fronteras, será tan sólo una bella utopía en tanto el hombre no cambie la competitividad imperante por una verdadera cooperatividad.

Un abrazo.

Malo Malísimo dijo...

Uff... colonias y colonialismos...mucho tema y hoy estoy espeso...

Nestor Zawadzki dijo...

Un metro de tierra no vale una gota de sangre. Tampoco deben ser eternos los laureles si son transitorios los mortales los que los supieron conseguir...
...
Va mas gente a votar en camiones, omnibus y transportes carreteros que sobre trenes lentos y limitados a las vías. Podría ser que la propiedad del país se maneja desde el volante de algún camión...
Piru