Impactantes noticias se leen y se escuchan. Un clásico.
Aportan la cuota de confusión que corresponde.
El F.M.I advierte que España, Portugal y Grecia tendrán que bajar salarios, la medida es la mejor posibilidad para salir de la crisis.
Interesantes comentarios los del escritor peruano Mario Vargas Llosa, - me llaman la atención entre el fárrago - refiriéndose al presidente de Venezuela y a otros países latinoamericanos: "Nosotros, los países donde hay democracia, donde se está justamente prosperando en la legalidad y la libertad, tenemos que defendernos de alguien que no es sólo un peligro nacional, sino también continental(...) “Mal va Venezuela, mal va Ecuador, mal va Nicaragua. Y creo que es la primera vez , desde que tengo uso de razón, que digo que el gobierno de Perú va bien" Comentario excéntrico, para mi gusto, en donde se supone que los países se dividen entre los que tienen "democracia como a mi me gusta" y los que tienen "democracia que no me gusta".
Nos guste o no nos guste, las democracias de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua son tan válidas como la de -"Nosotros, los países donde hay democracia". Aunque nos disguste el personalismo y/o presidencialismo y/o supuesta megalomanía del Presidente. Supongo que lejos de intentar intervenir en sus políticas deberá ser la ciudadanía de cada país quien ponga límite a los excesos demagógicos si lo consideran necesario.
No olvido el diálogo de "El hermano menor" - del mismo Mario Vargas Llosa - entre los hermanos Juan y David, inmediatamente después de haber dado Juan muerte a un indio que había atacado a puñetazos a su hermano, en ese diálogo Juan dice a David que volverá a la ciudad para vivir siempre ahí, no quiere saber del campo, David no comprende la conmoción de Juan al haber matado a otro hombre. "¿Te has olvidado del tipo de la cascada?"- dice Juan- "Si me quedo en la hacienda voy a terminar creyendo que es normal hacer cosas así. Iba a agregar como tu pero no se atrevió."
La diálectica de clases Vargallosiana : los niños "bien" de Miraflores y el proletariado urbano; los terratenientes y los indios; está habitualmente teñida de una enorme violencia y polarización, similar violencia y polarización que se reproducen en el tejido social de muchos países latinoamericanos, incluída la Venezuela de Hugo Chávez, claro.
Esta subversión o confusión de determinados valores se vuelve carácterística en sociedades con un alto índice de violencia social. La confusión producida por ciertos discursos subversivos - al de Mario Vargas Llosa en sus declaraciones me refiero - no permite "ver" y mucho menos "escuchar".
No olvido que vivo en Latinoamérica en donde la violencia, la injusticia, el machismo, la corrupción, la diferencia dramática de clases, es moneda corriente. Los intentos - tímidos o menos tímidos - de modificar ese estado de cosas van a generar, imagino, un redoble de esa violencia casi originaria. Creo esperable que nuestra época vire hacia una moderación - una integración si se quiere - de los modelos que - radicalmente instaurados - no han funcionado. De cada uno de ellos habrá que tomar alguna parte: la antiguedad y las tradiciones deberán tener un lugar; la razón, el modernismo aportarán lo suyo y la humanidad intentando una especie de continuidad, deberá superar la ceguera que producen lo acotado de la existencia humana y la razón como única fuente de conocimiento, para volver a confiar de algún modo en sus instintos.
Entre las oposiciones que se destrozan - verbalmente y algunas veces no sólo verbalmente - y junto a ellas se sigue destrozando la trama social, parece estar apareciendo - en nuestro país y estimo en algunos países de la región - tímidamente una instancia: el Parlamento, en principio mero instrumento del poder presidencial, pero deviniendo con el tiempo y las experiencias de la ciudadanía, en protagonista activo del intento social de poner algo de límite a lo descarnado de las luchas de poder.
Es necesario que el PODER esté dividido.
Cada uno luchará por su porción.
